Para compartir:

Índice

El fondo PACE apuesta por startups de salud tech en el Midwest estadounidense para inversiones estratégicas

Las inversiones en startups de salud tech en el Midwest estadounidense por fin están empezando a recibir la atención que merecen. Y no es casualidad.

Durante mucho tiempo, los emprendedores de la región vieron cómo sus proyectos despegaban en el centro del país, pero necesitaban migrar a la Costa Este u Oeste en cuanto llegaba el momento de buscar capital para crecer. Era casi un ritual: construías algo sólido en el Midwest, demostrabas el concepto, conseguías los primeros clientes, y entonces venía la presión para mudarte, porque el dinero estaba en San Francisco, en Nueva York, en Boston. Y quien se quedaba atrás terminaba devorado por la falta de acceso a capital institucional, incluso teniendo un producto mejor y una base de clientes más real que buena parte de las startups financiadas en la costa.

Fue exactamente ese patrón el que llevó a Julia Monfrini Peev a crear el fondo PACE, con sede en Chicago. Después de años observando cómo se repetía ese ciclo, decidió actuar de forma diferente, construyendo una tesis de inversión que va a contracorriente de lo que el mercado de venture capital estadounidense suele practicar. Su lógica es simple y directa: en vez de seguir al dinero, el dinero debería seguir a la salud. Y cuando te detienes a mirar los números, esa idea tiene mucho sentido.

Una región que sostiene casi la mitad de las camas hospitalarias de EE.UU.

El Midwest no es solo un punto en el mapa. Es el corazón operativo del sistema de salud de Estados Unidos. Los mayores sistemas de historia clínica electrónica del país están en Kansas City y Madison. Grandes aseguradoras de salud tienen su sede en Minneapolis, St. Louis, Louisville e Indianapolis. Gigantes farmacéuticos y de dispositivos médicos están anclados en Indianapolis, Detroit, Minneapolis y Chicago. Cuando juntas todo eso, la densidad de infraestructura sanitaria en la región es impresionante.

Y hay un dato que todavía sorprende a mucha gente: los principales sistemas de salud de Chicago, Kansas City, Minneapolis, Cleveland y St. Louis representan, en conjunto, aproximadamente el 45% de todas las camas hospitalarias de Estados Unidos. No es poca cosa. Y a diferencia de mercados más concentrados en las costas, el Midwest ofrece una diversidad real de escenarios clínicos, con todo tipo de seguros, todo tipo de pacientes, entornos urbanos y rurales. Es un laboratorio natural para quien quiere desarrollar tecnología aplicada a la salud que funcione de verdad, a escala y en condiciones reales.

Aun así, el capital de innovación sigue huyendo hacia las costas, dejando atrás un ecosistema rico en clientes reales, alianzas operativas y talento especializado. Eso crea una distorsión absurda: startups que nacen exactamente donde están los mayores compradores de soluciones de salud del mundo necesitan mudarse para seguir existiendo. El resultado es que muchos productos terminan siendo desarrollados lejos de los entornos donde necesitan funcionar, lo que aumenta el riesgo de desconexión entre lo que se construye y lo que el mercado realmente necesita. Esa es una de las razones por las que tantas soluciones de health tech llegan al mercado con una propuesta bonita en el pitch, pero tropiezan en la implementación real.

Reciba el mejor contenido sobre innovación en su correo electrónico.

Todas las noticias, consejos, tendencias y recursos que buscas, directamente en tu bandeja de entrada.

Al suscribirte al boletín informativo, aceptas recibir comunicaciones de Método Viral. Nos comprometemos a proteger y respetar siempre tu privacidad.

Por qué el modelo tradicional de venture capital no funciona bien en salud

Una de las observaciones más interesantes que Julia Monfrini Peev comparte sobre la creación de PACE es que el modelo clásico de venture capital simplemente no se traduce bien al sector de salud tech. El modelo tradicional funciona así: inviertes en decenas de empresas, aceptas que muchas van a quebrar y esperas que una o dos generen retornos enormes que compensen todas las pérdidas. Es el famoso modelo de power law, o como algunos lo llaman con un poco menos de ceremonia, el modelo spray-and-pray.

En el Midwest, ese modelo choca con al menos dos problemas fundamentales. El primero es cultural. La cultura empresarial de la región está construida sobre valores de responsabilidad y gestión cuidadosa de recursos. Agricultores e industriales pueden ser tomadores de riesgo, pero esperan una administración real y responsable del capital. No puedes convencer a ese público de que la mitad del portafolio va a morir rápidamente como parte de una estrategia para generar retornos. Eso simplemente no encaja en la mentalidad local.

El segundo problema es aún más estructural. La salud adopta tecnología lentamente. Como Dick Flanigan, presidente de Digital Health KC, suele recordar: la salud adopta a la velocidad de la confianza. Los ciclos de venta son largos, los procesos de validación son rigurosos, y las salidas, aunque atractivas, generalmente quedan en el rango de 200 a 400 millones de dólares, no en los miles de millones que alimentan los sueños de muchos fondos generalistas. Para generar retornos reales en ese entorno, hay que ser selectivo, entrar temprano, conocer a fondo el terreno y crecer de forma sostenible.

Fue por eso que PACE se construyó con una visión que Peev llama anti-log. En vez de apostar por volumen, el fondo apuesta por profundidad. En los últimos cinco años, el equipo logró demostrar que un portafolio selectivo de empresas enfocadas en ejecución puede producir resultados financieros en el top decile sin depender de un único caso extremo de éxito. Menos empresas en el portafolio, pero con mucho más soporte, acompañamiento y recursos dedicados a cada una de ellas. 💡

Construyendo el tejido conectivo del ecosistema

Una de las cosas que diferencia a PACE de otros fondos es la forma en que el equipo invierte tiempo y energía para construir conexiones dentro de la región. El Midwest no tiene miles de emprendedores en serie, mucho menos fundadores de segunda o tercera jornada que puedan aprender unos de otros como sucede en hubs como Silicon Valley. Esa brecha de experiencia es real y puede ser un obstáculo serio para startups en etapa inicial.

Para resolver eso, PACE armó un equipo más grande y un banco de asesores senior que trabaja directamente con las empresas del portafolio. Viajando por la región de forma constante, el equipo construyó lo que Peev describe como el tejido conectivo del ecosistema: acceso a clientes, redes de talento, relaciones con sistemas de salud y comunidades de operadores. Ese trabajo entre bambalinas es menos glamoroso que anunciar un cheque de inversión, pero es lo que marca la diferencia entre una startup que muere intentando conseguir su primera reunión con un hospital y una que ya entra en esa conversación con credibilidad y contexto.

Y los resultados están apareciendo. Cinco años después de su fundación, PACE ya demostró que este modelo genera empresas de salud más duraderas, salidas reales y retornos consistentes. No es magia. Es consecuencia de invertir donde están los clientes, donde el talento entiende el sector y donde el costo de operación permite que el capital rinda más.

Qué está cambiando en el ecosistema de salud tech del Midwest

En los últimos años, una serie de factores empezó a transformar el entorno de inversiones en startups en el centro de Estados Unidos. La pandemia aceleró la digitalización del sector salud a una velocidad que pocos previeron, y eso abrió espacio para que soluciones desarrolladas en el Midwest ganaran visibilidad nacional sin necesidad de mudarse. Herramientas de telemedicina, plataformas de gestión de datos clínicos, soluciones de interoperabilidad entre sistemas hospitalarios y aplicaciones de monitoreo remoto de pacientes explotaron en demanda, y muchas de las empresas mejor posicionadas para atender esa demanda estaban exactamente en el corazón del país.

Además, el costo de operación en el Midwest es significativamente menor que en las grandes metrópolis de las costas. Eso significa que una startup con sede en Chicago o Columbus logra que su capital rinda mucho más, contratar ingenieros y especialistas en salud a precios competitivos y mantener una operación esbelta sin sacrificar calidad. Para fondos como PACE, eso se traduce en valuaciones más realistas, runways más largos y una presión mucho menor para crecer a cualquier costo antes de encontrar un modelo de negocio sostenible. Es exactamente lo opuesto a lo que sucede en ecosistemas sobrecalentados, donde la presión por crecimiento acelerado frecuentemente destruye empresas que podrían haber sido excelentes con un poco más de tiempo y paciencia.

Otro cambio importante es el crecimiento de aceleradoras y programas de innovación vinculados directamente a grandes sistemas de salud de la región. Hospitales de referencia han invertido de forma creciente en brazos de innovación que funcionan como puertas de entrada para startups que quieren validar sus soluciones en entornos reales. Eso crea un ciclo virtuoso: la startup tiene acceso a datos clínicos, retroalimentación de profesionales de salud y una prueba de concepto en ambiente real, mientras que el hospital obtiene acceso anticipado a tecnologías que pueden transformar su operación. Para inversores con la tesis de PACE, ese tipo de alianza es exactamente lo que diferencia a una startup de salud tech con futuro de una que va a morir en la segunda ronda de captación. 🏥

Por qué la tesis de PACE importa para el futuro de la salud tech

El enfoque de PACE no es solo una estrategia regional. Es una crítica implícita al modelo dominante de venture capital aplicado a la salud, que históricamente favorece el crecimiento rápido y la escalabilidad por encima de todo, incluso cuando eso significa ignorar la complejidad regulatoria, los ciclos largos de adopción hospitalaria y la necesidad de construir confianza con sistemas de salud que manejan datos extremadamente sensibles. La salud no es e-commerce. No puedes escalar antes de demostrar que el producto funciona en condiciones reales, y los errores de implementación tienen consecuencias mucho más graves que en cualquier otro sector.

Herramientas que usamos a diario

PACE apuesta por startups que ya están dentro del ecosistema de salud del Midwest, que entienden cómo funciona una negociación con una gran aseguradora, que saben lo que significa conseguir la aprobación de un comité clínico, que conocen los dolores reales de un CFO de hospital intentando justificar una nueva inversión en tecnología. Ese conocimiento contextual es imposible de replicar si estás construyendo un producto de salud desde una oficina lejana sin haber pisado nunca un entorno clínico real. Es la diferencia entre construir para un mercado y construir con él, y esa distinción marca toda la diferencia cuando llega el momento de convertir usuarios en clientes que pagan y clientes en defensores del producto.

Como la propia Julia Monfrini Peev resume, las costas pueden ser ruidosas, pero el Midwest se está demostrando duradero. La próxima era de la salud tech pertenecerá a empresas que combinen tecnología con confianza y escala con disciplina. Y el Midwest estará en el centro de esa transformación.

El mapa de la innovación en salud se está diversificando

A largo plazo, lo que fondos como PACE están haciendo es reescribir la narrativa sobre dónde la innovación en salud puede y debe ocurrir. Si la tesis se demuestra correcta — y las primeras señales a lo largo de cinco años son prometedoras — otros inversores van a empezar a mirar el Midwest con mucho más interés, atrayendo más capital, más talento y más startups a la región.

Eso no significa que los grandes hubs tecnológicos de las costas vayan a dejar de ser relevantes para la salud tech. Pero sí significa que el mapa de la innovación va a quedar mucho más diversificado y, posiblemente, mucho más robusto. Un ecosistema saludable de inversiones en startups no necesita un único centro gravitacional. Necesita múltiples polos, cada uno con sus fortalezas específicas. Y cuando se trata de salud, el Midwest tiene fortalezas que ningún otro lugar puede replicar: proximidad con los mayores sistemas de salud del país, diversidad de escenarios clínicos, costo operativo competitivo y una cultura empresarial que valora resultados reales por encima de narrativas infladas. 🌎

El movimiento de PACE es, en el fondo, un recordatorio de algo que debería ser obvio: las mejores empresas de salud tech del futuro probablemente serán construidas donde la salud realmente sucede. Y en ese aspecto, pocas regiones en el mundo pueden competir con el Midwest estadounidense.

Imagen de Rafael

Rafael

Operaciones

Transformo los procesos internos en máquinas de entrega, garantizando que cada cliente de Viral Method reciba un servicio de primera calidad y resultados reales.

Rellena el formulario y nuestro equipo se pondrá en contacto contigo en un plazo de 24 horas.

Publicaciones relacionadas

El Medio Oeste lidera las inversiones en startups de tecnología sanitaria.

Fondo PACE invierte en startups de health tech en el Midwest, fortaleciendo el ecosistema local con capital, alianzas hospitalarias y

Receba o melhor conteúdo de inovação em seu e-mail

Todas as notícias, dicas, tendências e recursos que você procura entregues na sua caixa de entrada.

Ao assinar a newsletter, você concorda em receber comunicações da Método Viral. A gente se compromete a sempre proteger e respeitar sua privacidade.

Rafael

Online

Atendimento

Calculadora Preço de Sites

Descubra quanto custa o site ideal para seu negócio

Páginas do Site

Quantas páginas você precisa?

4

Arraste para selecionar de 1 a 20 páginas

📄

⚡ Em apenas 2 minutos, descubra automaticamente quanto custa um site em 2026 sob medida para o seu negócio

👥 Mais de 0+ empresas já calcularam seu orçamento

Fale com um consultor

Preencha o formulário e nossa equipe entrará em contato.