El U.S. Open ya es, desde hace mucho tiempo, uno de los eventos de tenis más importantes del mundo.
Pero en los últimos años, también se convirtió en punto de encuentro obligatorio para quienes trabajan con tecnología deportiva.
En su tercera edición consecutiva, la conferencia USTA Connect reunió a más de 120 participantes el jueves por la noche, durante la edición de 2026 del torneo, y esta vez, el nivel de la conversación subió bastante. 🎾
Entre los presentes, una mezcla muy interesante: startups en fase inicial, proveedores de tecnología para deportes de raqueta, fondos de inversión de venture capital y empresas que ya forman parte del portafolio del brazo de inversiones de la propia USTA, el USTA Ventures.
Solo en el último año, ese brazo de inversiones adquirió participaciones en dos empresas destacadas: Rec y Fastbreak AI. Es decir, no estamos hablando solo de palabras bonitas, sino de dinero entrando de verdad en el ecosistema. 💰
No fue solo una noche de networking con bocadillos y tarjetas de presentación.
Fue, en la práctica, un mini-ecosistema de innovación funcionando dentro de uno de los torneos de Grand Slam más vistos del planeta. 🌎
Qué es el USTA Connect y por qué importa
La USTA, siglas de United States Tennis Association, es la entidad que organiza el U.S. Open y que, en los últimos años, empezó a prestarle mucha más atención al papel de la tecnología dentro del deporte. Pero vale una aclaración importante: el USTA Connect no es solamente un evento. En realidad, es el nombre de un programa de intercambio de datos operado por la propia USTA.
Ese programa funciona de dos maneras. Puede conectar empresas de tecnología enfocadas en el tenis directamente con la USTA, ofreciendo acceso a datos que pueden mejorar y enriquecer los productos de esas empresas. O puede conectar a las propias empresas entre sí, creando oportunidades de colaboración y alianzas. Todo depende de la necesidad de cada una. Es un modelo flexible e inteligente, que coloca el intercambio de información en el centro del crecimiento del sector.
Quien explicó bien esta lógica fue Michael Hughes, director sénior de estrategia digital y desarrollo de negocios de la USTA. Según él, tanto el programa como el evento asociado fueron diseñados para hacer crecer la industria del tenis a través de integraciones orgánicas, alianzas e inversiones. La idea central es aprovechar un momento en el que prácticamente todo el mercado está reunido en el mismo lugar.
Todo el mundo converge en Nueva York durante el U.S. Open, dijo Hughes. Este es el lugar más fácil para poner en la misma sala a todas las personas que deberían estar conversando entre sí. Y agregó que ve al evento evolucionando y haciéndose cada vez más grande en cada edición.
Cuando pones a fundadores de startups junto a gestores de fondos de venture capital, dentro del contexto de uno de los torneos más grandes del mundo, la conversación cambia de tono. Las oportunidades se vuelven más concretas, los proyectos ganan visibilidad calificada y el ecosistema en su conjunto sale fortalecido. 🚀
El desafío de innovación que animó el evento
Uno de los grandes momentos de esta edición fue el anuncio del ganador de la primera competencia de pitch de startups organizada por la USTA, bautizada como USTA Connect Innovation Challenge. Esta competencia formó parte de la conferencia y también encaja dentro de esa estrategia mayor de crecimiento del sector.
Los números impresionan. La competencia atrajo cerca de 125 candidatos, que pasaron por un proceso de selección riguroso hasta que quedaron solo tres finalistas antes del inicio del U.S. Open de 2026. Cada una de estas empresas trajo una propuesta bastante diferente y creativa para resolver problemas reales del mundo del tenis.
Vamos a conocer a los tres finalistas:
- Tennis Oasis: un software de mapeo, todavía en fase de prototipo, que identifica los llamados desiertos de tenis, es decir, regiones con poca o ninguna infraestructura para la práctica del deporte, y hace recomendaciones estratégicas sobre dónde vale la pena invertir.
- Third Court: una plataforma que usa un motor de inteligencia artificial desarrollado a medida para ayudar a instalaciones de tenis a organizar sesiones de juego abierto. En este formato, los jugadores entran y salen de las canchas sin necesidad de reservar horario ni tener una membresía de club, todo agrupado por nivel de habilidad.
- HapticNav: una aplicación de navegación que ya cuenta con medio millón de usuarios y utiliza retroalimentación vibratoria, combinada con una pulsera háptica opcional, para ayudar a personas ciegas o con baja visión a desplazarse en espacios públicos. Y lo mejor: existe una aplicación potencial de esta tecnología dentro de los propios torneos de tenis.
Y el gran ganador fue Third Court, que se llevó el primer lugar y un cheque de premio por un valor de 10 mil dólares. Una cantidad que, para una startup en etapa inicial, puede marcar una diferencia considerable en el impulso de desarrollo. 🏆
Pero los otros dos finalistas también salieron ganando. Tennis Oasis trabajará en proyectos piloto con la sección Mid-Atlantic de la USTA, mientras que HapticNav desarrollará pilotos directamente con el U.S. Open. Es decir, incluso sin llevarse el premio principal, las dos empresas salieron con alianzas concretas y valiosísimas para el futuro.
Startups y tecnología en el corazón del tenis
Hablar de tecnología dentro del tenis puede parecer un nicho muy específico, pero los números cuentan una historia diferente. El mercado global de tecnología deportiva ha crecido de forma consistente, y el tenis, por ser un deporte con una base de fans extremadamente fiel y globalizada, representa una porción bastante atractiva para quienes desarrollan soluciones orientadas al rendimiento, engagement de fans, análisis de datos y experiencia del usuario.
Las startups que participaron en el USTA Connect estaban actuando en frentes muy variados, desde herramientas de análisis de rendimiento hasta plataformas de gestión de clubes y aplicaciones que mejoran la experiencia de quienes ven el torneo, ya sea desde las gradas del U.S. Open o en casa, desde el celular. Y el caso de Third Court muestra cómo la inteligencia artificial ya se está aplicando de formas prácticas y creativas para resolver necesidades reales de los clubes y de los jugadores.
El interés de los fondos de inversión presentes en el evento no es casualidad. El deporte como categoría de negocio pasó por una transformación enorme en la última década, y el tenis se benefició mucho de ese movimiento. El aumento del consumo de contenido deportivo en plataformas digitales, la popularización de wearables y dispositivos de monitoreo y el crecimiento de aplicaciones de entrenamiento personalizado crearon un ambiente muy favorable para que las startups enfocadas en este sector encontraran tracción más rápidamente.
Otro punto que merece atención es el papel que eventos como el USTA Connect tienen en la aceleración del ciclo de madurez de las startups. Cuando una empresa en etapa inicial logra presentar su solución ante inversores calificados dentro de un contexto tan relevante como el U.S. Open, gana mucho más que una posible ronda de captación. Gana credibilidad de mercado, visibilidad con potenciales clientes, acceso a una red de mentores y socios y, muchas veces, retroalimentación que ahorra meses de desarrollo.
Qué cambia cuando la USTA entra al juego como inversora
Tener a la USTA como inversora activa, a través de USTA Ventures, no es una ventaja menor. Las organizaciones deportivas con ese nivel de alcance y autoridad funcionan como una especie de sello de calidad para las empresas que reciben su apoyo. Cuando una startup anuncia que cuenta con la participación de la entidad organizadora del U.S. Open entre sus socios, eso le comunica al mercado que el producto o servicio pasó por un nivel de validación bastante riguroso.
Las inversiones recientes en empresas como Rec, una plataforma de deportes recreativos, y Fastbreak AI muestran que la USTA está de hecho poniendo dinero encima de su visión de futuro. No es solo discurso de tarima. Es capital siendo dirigido hacia empresas que la entidad cree que van a moldear el próximo capítulo del deporte.
Más allá del aspecto simbólico, la inversión directa abre puertas prácticas y muy concretas. Las empresas del portafolio ganan acceso privilegiado a datos, infraestructura y a la base de usuarios y socios de la entidad. Esto puede significar, por ejemplo, que una startup de análisis de rendimiento tiene acceso a datos de partidos reales para entrenar sus modelos, o que una plataforma de engagement de fans puede pilotar su solución directamente con la audiencia del torneo.
Para el ecosistema de tecnología deportiva en su conjunto, el modelo que la USTA está construyendo con el USTA Connect es un ejemplo interesante de cómo las entidades deportivas tradicionales pueden reinventarse y crear valor más allá de las canchas. En lugar de solo consumir tecnología, la entidad pasó a ser parte activa de la cadena de creación de esa tecnología. Eso es, en el fondo, lo que transforma un torneo en plataforma. 🎯
Qué esperar de aquí en adelante
Con tres ediciones exitosas acumuladas, el USTA Connect parece haber encontrado un modelo que funciona y que tiende a crecer. Las propias palabras de Michael Hughes refuerzan esto, cuando afirma que ve al evento evolucionando y haciéndose cada vez más grande. Cada año, el evento atrae participantes más calificados, las conversaciones se vuelven más profundas y el número de conexiones que se transforman en negocios concretos aumenta.
El crecimiento del interés por tecnología aplicada al deporte también debería impulsar nuevas iniciativas similares en otras organizaciones deportivas alrededor del mundo. El modelo que la USTA está aplicando — combinar la visibilidad de un gran evento con un programa estructurado de conexión entre startups e inversión — es replicable y altamente eficiente. No sería sorpresa ver a otras federaciones deportivas inspirándose en este formato para crear sus propios ecosistemas de innovación en los próximos años.
Lo que queda claro después de esta tercera edición del USTA Connect es que el tenis ya no solo está jugando partidos. También está jugando un papel central en la conversación sobre el futuro de la tecnología en el deporte. Y el U.S. Open, que ya era sinónimo de excelencia dentro de las cuatro líneas, ahora también lleva ese significado fuera de ellas. Para las startups que buscan inversión y visibilidad en el sector deportivo, estar en esta conversación puede marcar toda la diferencia. 🏆
