El ILTACON 2026 tuvo lugar en Nashville con una pregunta en el centro de todo: cuando la IA actúa sola, ¿quién manda en la bandada?
La conferencia reunió a especialistas del sector jurídico para debatir un tema que va mucho más allá de chatbots y respuestas automáticas. El evento, que es referencia global para profesionales de tecnología jurídica, sacó a la luz discusiones que mezclan innovación técnica con responsabilidad práctica. Y quedó claro que el mercado todavía está dando sus primeros pasos para entender lo que realmente significa poner a un agente de IA a trabajar de forma autónoma dentro de un despacho de abogados.
La diferencia entre IA generativa e IA agéntica puede parecer solo un detalle técnico, pero confundir las dos en la práctica es un error que puede salir muy caro a cualquier despacho. La IA generativa responde. La IA agéntica actúa. Y esa distinción lo cambia todo.
Fue exactamente eso lo que Valerie McConnell, Vicepresidenta de Ingeniería de Soluciones de Thomson Reuters, destacó durante el evento. Según ella, hace algunos años el estado del arte era hacerle una pregunta a un chatbot y recibir una respuesta. Ahora, estamos hablando de sistemas de IA que pueden tomar un objetivo, dividirlo en partes más pequeñas y llegar a una respuesta. Pasamos de una IA que responde a una IA que actúa, y ese cambio eleva considerablemente las apuestas en el uso de la tecnología. 🤔
Y es justamente por eso que el panel Secret Agentic Man: When AI Starts Acting on Its Own se convirtió en uno de los momentos más relevantes del ILTACON de este año. La conversación fue directa al grano: ¿cuánta supervisión humana es necesaria para que los sistemas de automatización agéntica sean realmente confiables dentro del entorno jurídico?
La respuesta, claro, depende de cómo se esté usando el sistema agéntico. Lo que quedó claro, sin embargo, es que la solución ideal combina el conocimiento jurídico de los abogados y la gestión de relación con clientes junto a la capacidad de automatizar tareas de menor complejidad.
Qué es la IA Agéntica y por qué cambia las reglas del juego
Cuando la mayoría de las personas piensa en inteligencia artificial en el entorno laboral, todavía se imagina a ese asistente que responde preguntas, sugiere textos u organiza información bajo demanda. La IA agéntica es un salto más allá de eso. En lugar de esperar una orden para cada paso, recibe un objetivo, como revisar un contrato, identificar cláusulas de riesgo y generar un informe, y divide ese objetivo en subtareas que ejecuta de forma encadenada, sin necesidad de ser guiada en cada etapa.
Leyla Samiee, Chief Product and Technology Officer de la empresa de software Introhive, explicó bien cómo esto transforma el flujo de trabajo jurídico. En el pasado, el abogado definía el objetivo, encontraba el camino y ejecutaba. Con la IA agéntica actual, un humano define el objetivo, pero el modelo encuentra el camino, y el disparador de ejecución es decidido por el abogado con antelación. Y con la IA autónoma del futuro, incluso ese disparador ideal podría ser decidido por la propia IA.
Lo puso en términos prácticos con un ejemplo bastante interesante. Imagina que un socio deja el despacho después de once años. Los clientes se ven afectados por un cambio en el estilo de trabajo y de comunicación, pero los nuevos abogados asignados solo se dan cuenta cuando ya es demasiado tarde. Ahora imagina un mundo agéntico en el que un agente tiene acceso al patrón de llamadas y correos electrónicos para identificar si el tono de las conversaciones está cambiando. O incluso el primer día, cuando el agente detecta la desactivación de un ID de usuario y puede señalar dónde el despacho podría estar en riesgo.
Como resumió Samiee, el agente no tomó la decisión, pero informó lo suficiente para que el humano pudiera decidir. Ese es el punto clave de la tecnología. 🎯
La ganancia de productividad es real y significativa. Pero el riesgo también lo es. Porque cuando un sistema autónomo toma una decisión equivocada sin que nadie se dé cuenta a tiempo, el daño puede ser considerable antes de que cualquier corrección sea posible. Y en el derecho, donde cada palabra en un documento puede tener consecuencias concretas y duraderas, ese riesgo necesita gestionarse con mucho cuidado.
Definir límites antes de soltar a los agentes
Todo esto, claro, exige mucha confianza. Ali Mohammed, CEO de la empresa de software JuristAI, explicó que cuando el tema es gobernanza, él busca equilibrar riesgo y costo. Según él, cuando delegas o cedes ese tipo de responsabilidad a algo que va a actuar por cuenta propia, el agente va a necesitar tocar muchas superficies diferentes para desarrollar una base de conocimiento competente.
Esto significa que los despachos que consideren adoptar IA agéntica necesitan ser proactivos al determinar qué datos puede o no acceder el agente. ¿Y si mezcla información de diferentes clientes? ¿Y las reglas de control de exportación de datos? ¿Y si ciertos clientes están en contra del uso de IA? Como destacó Mohammed, ese tipo de cosas necesitan definirse de forma determinista antes de soltar al agente a trabajar.
Construir esas barreras puede ser más fácil en la teoría que en la práctica. Algunos despachos pioneros que se aventuraron en este espacio ya se toparon con dilemas éticos inesperados. Mohammed complementó con una reflexión importante: a medida que avanzamos hacia este nuevo mundo en el que los agentes se parecen más a compañeros de trabajo que a herramientas, necesitamos recordar que, aunque sean compañeros, no son humanos. Y va a convertirse cada vez más en parte de la responsabilidad profesional del abogado enseñarle a estos agentes lo que pueden y no pueden hacer.
Reversibilidad y la prueba de la puerta de una o dos vías
Con el avance continuo de la IA, este tipo de planificación puede ser solo el comienzo. Victoria Grech, Chief AI Officer de la proveedora de software iCompli by LegalRM, fue directa con los participantes al afirmar que el futuro del trabajo no se parece en nada a lo que podemos imaginar ahora. Ella espera que equipos mixtos de agentes y humanos formen parte de la rutina en pocos años, con cuentas de agentes ya siendo desarrolladas para grandes plataformas como Microsoft, Salesforce y otras.
Sin embargo, existe un riesgo en estos equipos centrados en agentes. Si enjambres de agentes deciden que no hay líder, se vuelven aún más difíciles de gobernar. Grech usó una metáfora que da nombre al debate: si hay una bandada de pájaros volando, ¿quién está liderando esa bandada?
También señaló un desafío técnico central: mientras construimos agentes hoy, todavía podemos ver dónde se equivocaron. Pero a gran escala, la interpretabilidad se convierte en un problema. Y dejó una pregunta en el aire que resonó entre los participantes: al ritmo que estamos avanzando con agentes autónomos, ¿nos estaremos metiendo en problemas?
Para combatir ese riesgo, Grech defendió la importancia de la reversibilidad, es decir, la capacidad de corregir un error que la IA agéntica llegue a cometer. Ella lo piensa como una puerta de una vía o de dos vías: cualquier tarea que un abogado delegue a un agente debería ser una puerta de dos vías, que le permita al profesional dar marcha atrás si es necesario.
Un ejemplo práctico ayuda a entenderlo. Un agente puede ser encargado de resumir correos electrónicos con clientes y desarrollar un plan de acción. Eso es una puerta de dos vías, porque el abogado puede revertir el resumen o el plan si algo está incorrecto. Pero si al agente también se le encarga responder correos de clientes sin revisión humana, eso se convierte en una puerta de una vía, que no es nada fácil de revertir después. 🔍
Ética y Gobernanza como pilares de la automatización responsable
Si hay un tema que estuvo presente en prácticamente todas las sesiones del ILTACON 2026, fue el de la ética y gobernanza en el uso de IA. Y no de forma abstracta o filosófica, los debates fueron prácticos, orientados a lo que despachos y departamentos jurídicos necesitan hacer ahora para crear una base sólida de uso responsable de la tecnología.
Los panelistas coincidieron en que ahora es el momento de empezar a instaurar políticas que ayuden a gobernar los parámetros de estos equipos agénticos. McConnell, de Thomson Reuters, presentó algunos pasos prácticos para despachos que quieren entrar en esta área:
- Definir casos de uso permitidos, siempre garantizando la reversibilidad de las acciones;
- Exigir observabilidad, es decir, usar sistemas agénticos con pista de auditoría y rastreo de decisiones;
- Crear mecanismos de rendición de cuentas, sobre todo garantizando que los abogados no puedan crear nuevos agentes por su cuenta sin la participación del despacho.
Existe un equilibrio entre riesgo y recompensa, como el panel destacó. McConnell fue honesta al reconocer que estamos en una etapa en la que no es posible controlar absolutamente todo lo que el agente hace. Y completó con un razonamiento certero: no tiene sentido revisar dos veces cada cosa que el agente hace, porque entonces ¿cuál sería el punto de tener un sistema más eficiente?
Al mismo tiempo, el agente de IA integrado al equipo debe, al final de cuentas, servir a las necesidades del abogado. Como concluyó Mohammed, de JuristAI, los abogados son artesanos, verdaderos artistas que pasaron años desarrollando su propio estilo de ejercer la profesión. Y por eso mismo, la supervisión humana va a volverse más importante de lo que ya fue en el pasado. ⚖️
El ILTACON 2026 dejó claro que el sector jurídico se encuentra en un punto de inflexión real. La automatización agéntica no es ciencia ficción ni un proyecto para dentro de cinco años, ya está disponible, ya se está probando y ya está produciendo resultados concretos en despachos que decidieron avanzar con cuidado y estrategia. El desafío ahora no es tecnológico, es organizacional y cultural. Se trata de entender que adoptar IA agéntica con responsabilidad exige inversión en gobernanza, capacitación de equipos, rediseño de procesos y una mentalidad que coloque la supervisión humana no como un obstáculo, sino como el elemento que hace todo esto sostenible a largo plazo. 🚀
