La financiación para startups fundadas por mujeres en Europa está en pleno movimiento.
Los números crecen, nuevos fondos aparecen, y el capital empieza a fluir hacia territorios que antes parecían lejanos para las fundadoras, como semiconductores, robótica y computación cuántica.
Es un giro real en el ecosistema de tecnología europeo.
Pero hay un detalle que no se puede ignorar: incluso con este avance, los equipos formados exclusivamente por mujeres todavía representan apenas el 1% del valor total de los deals en lo que va de año.
Menos que el 1,3% registrado en el periodo anterior.
Es decir, el movimiento existe, pero la porción sigue siendo pequeña.
Y es justamente esa tensión entre crecimiento y representatividad real lo que hace que este momento sea tan importante de seguir de cerca.
En este artículo, nos sumergimos en los datos más recientes de PitchBook sobre financiación de startups con fundadoras en Europa, entendemos el papel creciente de la inteligencia artificial en este ecosistema y discutimos lo que aún necesita cambiar para que la inclusión deje de ser un tema pendiente y se convierta en realidad. 🚀
Lo que dicen los datos de PitchBook
PitchBook es una de las principales fuentes de datos sobre venture capital y private equity en el mundo, y el informe más reciente sobre el ecosistema europeo trae un retrato que mezcla optimismo con realidad pura y dura. Por el lado positivo, una nueva ola de fondos de venture capital está apostando por las fundadoras, y varios fondos europeos fueron cerrados o lanzados especialmente para apoyar a emprendedoras en tecnología. Según PitchBook, estos fondos orientados a mujeres se están acumulando a lo largo del año, precisamente porque las startups fundadas por mujeres están atrayendo más capital que antes.
Este crecimiento no es solo simbólico. Representa un cambio de mentalidad entre inversores institucionales y gestores de fondos que empezaron a ver la diversidad de fundadores como un factor de rendimiento, no solo de responsabilidad social. El valor total de los deals ya alcanza cerca de 9.700 millones de euros este año, según el panel de fundadoras europeas de PitchBook, casi igualando el total registrado el año anterior. Al ritmo actual, el periodo va camino de convertirse en el tercer mejor año para fundadoras en términos de capital captado, aunque la cantidad de operaciones probablemente quede por debajo del número anterior, reflejando la tendencia del mercado europeo en su conjunto.
Aun así, cuando miramos los números brutos de capital asignado, el panorama cambia de tono. Equipos compuestos exclusivamente por mujeres recibieron apenas el 1% del valor total de los deals registrados, una caída respecto al 1,3% del periodo anterior. Esto significa que, a pesar del aumento en el volumen de operaciones que involucran a fundadoras, el tamaño medio de las rondas que llegan hasta ellas sigue siendo significativamente menor que el que llega a equipos masculinos o mixtos. La disparidad no es nueva, pero el hecho de que haya retrocedido en un momento de supuesto avance es una señal de alerta importante para quienes siguen el tema de cerca. El dinero se está moviendo, pero no necesariamente en la dirección correcta en términos de equidad.
El dato sobre equipos mixtos, es decir, aquellos que combinan fundadores hombres y mujeres, es el más alentador dentro de este panorama. Estos equipos tuvieron un leve aumento, pasando al 16,3%, frente al 15% del periodo anterior, aunque permanecen por debajo de los niveles de años pasados. Han logrado acceder a rondas más grandes y en sectores más diversos, incluyendo áreas de tecnología de punta que históricamente excluían a las mujeres, como semiconductores, computación cuántica y robótica avanzada. Esto sugiere que la presencia femenina en posiciones de liderazgo técnico y estratégico está siendo reconocida por el mercado, aunque todavía de forma gradual. El desafío, por tanto, va más allá de simplemente colocar a más mujeres en startups. La cuestión central es garantizar que estas fundadoras tengan acceso al mismo nivel de capital que sus pares masculinos, independientemente de la composición del equipo.
Inteligencia artificial como puerta de entrada y campo de batalla
La inteligencia artificial se convirtió en el sector más candente del ecosistema de startups globales, y en Europa no es diferente. Lo que llama la atención, sin embargo, es que la IA también se está convirtiendo en uno de los principales vectores de financiación para emprendedoras del continente. Startups lideradas por fundadoras que trabajan en IA generativa, modelos de lenguaje, automatización inteligente y aplicaciones verticales de machine learning están logrando captar rondas significativas, especialmente cuando presentan casos de uso claros en salud, educación, sector jurídico y finanzas. Estos sectores combinan una alta demanda de soluciones inteligentes con una base de usuarios que valora la diversidad de perspectivas en el desarrollo de los productos, lo que crea una apertura natural para emprendedoras con una visión diferenciada.
Un punto que la propia PitchBook destaca en informes recientes es cómo la IA está rediseñando la ciberseguridad. La tecnología cambió la velocidad con la que surgen las amenazas y la rapidez con la que las organizaciones necesitan responder. Los atacantes pueden usar herramientas de IA para mapear objetivos, automatizar intrusiones y generar engaños digitales convincentes. Y el gasto en ciberseguridad sigue creciendo más rápido que el PIB global. Según PitchBook, la IA se ha convertido tanto en un motor de nuevos riesgos cibernéticos como en una fuente duradera de oportunidades de mercado a largo plazo. No es casualidad que la ciberseguridad nativa en IA representara el 50,5% de los deals globales de venture capital en ciberseguridad en el año de referencia del informe.
A medida que la IA se vuelve más accesible a través de interfaces públicas y servicios en línea, el abanico de sistemas vulnerables crece en software, datos y cadenas de suministro. Los equipos de seguridad están respondiendo con la adopción de plataformas nativas en IA, capaces de aprender el comportamiento normal en entornos de identidad, nube y red, generando insights propios en lugar de depender únicamente de reglas o firmas predefinidas. Este movimiento abre espacio para que surjan nuevas empresas, y muchas de ellas pueden estar lideradas por fundadoras con una visión técnica afinada.
Pero la IA también representa un campo de tensión. El acceso a datos de calidad, poder computacional y redes de investigación sigue siendo desigual, y esto afecta directamente la capacidad de startups más pequeñas, muchas de ellas lideradas por mujeres, de competir en igualdad de condiciones con players que cuentan con más recursos desde el inicio. Además, los propios modelos de IA cargan sesgos históricos que pueden, si no se corrigen, reproducir patrones de exclusión dentro de herramientas que deberían democratizar el acceso. Es decir, sin un enfoque consciente de desarrollo, la inteligencia artificial puede tanto ampliar como reducir las brechas de inclusión que existen hoy en el ecosistema tecnológico.
Lo que hace este momento particularmente estratégico es que todavía estamos en las fases iniciales de consolidación del mercado de IA. Los cimientos que se están creando ahora, en términos de quién lidera las empresas, quién desarrolla los modelos y quién tiene acceso al capital para escalar, van a definir cómo se va a estructurar este sector durante décadas. Por eso, garantizar que las fundadoras tengan un espacio real en este mercado no es solo una cuestión de justicia, es una decisión estratégica con impacto directo en la calidad, diversidad y aplicabilidad de los productos que llegarán al mercado en los próximos años. 🤖
Lo que todavía necesita cambiar para que la inclusión se vuelva realidad
Hablar de inclusión en el ecosistema de startups de tecnología es fácil. Ponerlo en práctica exige cambios estructurales que van mucho más allá de crear un fondo dedicado o publicar metas de diversidad en el informe anual. El primer punto que necesita evolucionar es la composición de los propios fondos de venture capital. Estudios consistentes muestran que los inversores tienden a financiar fundadores que se parecen a ellos mismos, en términos de trayectoria, formación y red de contactos. Mientras la mayoría de los socios de fondos europeos esté compuesta por hombres con perfiles similares, el flujo de capital va a seguir patrones históricos, independientemente de las buenas intenciones declaradas públicamente. Cambiar esto requiere contratar más mujeres en posiciones de decisión dentro de los propios fondos, algo que todavía sucede de forma lenta y tímida en el continente.
Otro aspecto crítico es el acceso a redes de dealflow. Buena parte de las rondas de financiación más significativas ocurren a través de conexiones personales, presentaciones hechas por otros fundadores o inversores, y participación en eventos cerrados de alto nivel. Las fundadoras, especialmente aquellas que están construyendo sus primeras empresas, muchas veces no tienen acceso a estas redes de forma orgánica, lo que crea una desventaja estructural desde el comienzo del camino. Iniciativas que construyen puentes entre emprendedoras e inversores de forma activa, como programas de aceleración con componentes de networking cualificado y mentorías con ejecutivos sénior, han mostrado resultados concretos en aumentar el volumen y la calidad de las rondas a las que acceden equipos con fundadoras.
Por último, y quizás el punto más importante, la narrativa en torno a las startups fundadas por mujeres necesita evolucionar. Durante mucho tiempo, el discurso de inclusión se construyó casi exclusivamente sobre el ángulo social, lo que, aun siendo legítimo, acabó creando una percepción equivocada de que invertir en emprendedoras era un gesto de responsabilidad y no una decisión de negocio inteligente. Los datos muestran lo contrario: equipos diversos rinden mejor, toman decisiones más sólidas y construyen productos con mayor potencial de mercado a largo plazo. Cuando esa narrativa se convierta en el estándar, y no en la excepción, el panorama de la financiación para startups con fundadoras va a cambiar de forma mucho más rápida y estructural de lo que cualquier iniciativa puntual podría lograr por sí sola. 💡
Europa como laboratorio de un nuevo modelo
El ecosistema europeo tiene características únicas que lo convierten en un terreno particularmente fértil para probar nuevos modelos de financiación e inclusión. La regulación más estricta sobre datos y privacidad, la cultura de gobernanza corporativa más estructurada y la diversidad de mercados dentro del propio continente crean un entorno donde las prácticas más responsables de inversión tienen más espacio para establecerse que en otros ecosistemas. Además, la presión creciente de los LPs, los inversores que aportan capital a los fondos de VC, por métricas de diversidad e impacto está obligando a los gestores a tomar decisiones más conscientes sobre quién recibe capital y por qué. Esto no lo resuelve todo, pero crea incentivos reales para un cambio de comportamiento dentro del mercado.
La propia ola de fondos dedicados a emprendedoras, señalada por PitchBook, demuestra que es posible construir carteras de alto rendimiento priorizando equipos con fundadoras. El desafío ahora es escalar ese modelo, atraer más capital institucional hacia estos vehículos y garantizar que las mejores prácticas identificadas en estos experimentos se conviertan en referencia para el mercado más amplio. Europa tiene la oportunidad de posicionarse como referente global en un modelo de financiación de startups que combina rendimiento con diversidad real, y los próximos años mostrarán si ese potencial se va a traducir en resultados concretos o se va a quedar solo en el discurso. 🌍
Al final del día, los datos dejan claro que el camino se está pavimentando, pero todavía queda mucha carretera por delante. El crecimiento en el volumen de capital destinado a fundadoras es una noticia alentadora, especialmente con la expansión hacia áreas de deep-tech y la fuerza cada vez mayor de la inteligencia artificial. Pero la representatividad de verdad va mucho más allá de números crecientes. Depende de cambios profundos en quién decide, en cómo circula el capital y en la forma en que la sociedad percibe el papel de las mujeres en la innovación. Y seguir de cerca esta transformación es esencial para entender hacia dónde se dirige el ecosistema de tecnología europeo en los próximos años. 💜
