Inversión en defensa: startups apuntan a la oportunidad en medio de la guerra con Irán y el nuevo boom de tecnología militar
El universo de startups de defensa pasó por un giro radical en los últimos años. Un sector que muchos fondos de capital de riesgo evitaban, por miedo a controversias y a la presión de la opinión pública, se convirtió en uno de los destinos más calientes para el capital de riesgo en tecnología. En 2020, el segmento movió apenas 869 millones de dólares en todo el mundo, según Dealroom. Cinco años después, esa cifra saltó a 11,2 mil millones de dólares, mostrando un apetito de los inversores que simplemente no existía en la misma escala hasta hace muy poco tiempo.
Ese crecimiento no ocurrió en el vacío. La combinación de tensiones geopolíticas crecientes, guerra de drones, ciberataques y conflictos regionales transformó el mundo en un enorme laboratorio de nuevas soluciones militares y de seguridad. Primero, la guerra de Rusia en Ucrania aceleró la adopción de drones, sistemas de interceptación e inteligencia en tiempo real. Ahora, el conflicto que involucra a Irán y a una coalición liderada por Estados Unidos e Israel abre otro frente de oportunidades para empresas de tecnología de defensa, con impacto directo especialmente en Medio Oriente.
Startups de Estados Unidos y Europa dijeron a periodistas de CNBC que, en las últimas semanas, están viendo un aumento claro en la demanda de sus productos y servicios, en gran parte ligado a la guerra que involucra a Irán. Por un lado, el Departamento de Defensa de EE. UU. (DoD) amplía conversaciones y pedidos. Por otro, gobiernos del Golfo se apresuran a reforzar sus defensas contra ataques con drones y misiles, abriendo espacio para contratos comerciales que, hasta hace poco, parecían reservados solo para los grandes fabricantes tradicionales.
Las startups de defensa dejan de ser tabú y surfean una ola multimillonaria
Durante años, muchos inversores veían el área de defensa casi como un territorio prohibido. Los fondos de tecnología preferían centrarse en software corporativo, consumo, juegos, fintechs y otros segmentos considerados más neutros. Pero la realidad en el terreno cambió, y rápido.
De acuerdo con datos globales compilados por Dealroom, el salto de 869 millones de dólares en 2020 a 11,2 mil millones de dólares en 2025 en capital invertido en defensa tech no es un simple ajuste: es un cambio estructural. En 2025 y 2026, el volumen de rondas grandes (los llamados megarounds) se disparó, con empresas como Saronic, de buques autónomos, anunciando captaciones de 1,75 mil millones de dólares, y Shield AI, de drones militares autónomos, levantando cerca de 2 mil millones de dólares.
Hoy, el sector de defensa ya no es visto como la inversión socialmente incómoda que un día fue en Silicon Valley. La percepción dominante entre muchos VCs es que, en un escenario de amenazas constantes, no invertir en tecnologías de defensa también tiene un costo, tanto estratégico como económico.
Guerra con Irán: el momento que el sector esperaba
En la visión de algunos analistas, la guerra actual que involucra a Irán se convirtió, en palabras de un reportaje de CNBC, en el momento que la tecnología de defensa y Silicon Valley estaban esperando. Por más dura que suene la frase, traduce el clima de reconfiguración del ecosistema.
Entre bastidores, startups de defensa en EE. UU. dicen que, desde finales de febrero, cuando Estados Unidos e Israel pasaron a atacar objetivos iraníes de forma más intensa, los clientes vinculados al Departamento de Defensa comenzaron a:
- Aumentar pedidos de sistemas ya existentes;
- Ofrecer la compra integral de capacidad de producción (el famoso buyout de línea de fábrica);
- Pedir aceleración de entrega y del roadmap de nuevas funcionalidades;
- Discutir el escalado rápido de contratos piloto hacia programas más grandes.
En la práctica, esto significa que startups que antes luchaban por ser tomadas en serio frente a los grandes actores ahora se ven compitiendo por contratos reales, a escala relevante, con impacto directo en operaciones sobre el terreno.
Medio Oriente se convierte en foco de expansión para empresas europeas
En Europa, el movimiento es parecido, pero con una capa extra: muchas startups del continente tienen menos acceso a capital que sus equivalentes en EE. UU. Aun así, ejecutivos del sector afirman que están acelerando conversaciones comerciales con gobiernos de Medio Oriente desde el inicio de la guerra que involucra a Irán.
Un CEO consultado por CNBC describió el interés de los países del Golfo como en pleno modo de despegue, con destaque para Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Baréin y Kuwait. No es casualidad: según datos del Center for Strategic and International Studies (CSIS), más de 3.000 drones y misiles ya fueron lanzados contra esos cuatro países desde el comienzo del conflicto.
Ante este escenario, la urgencia es enorme. Los gobiernos de la región están buscando:
- Soluciones de defensa aérea específicas para drones de pequeño y mediano porte;
- Sistemas C-UAS (Counter-Unmanned Aircraft Systems) híbridos, que combinan sensores, radares y software de detección;
- Plataformas de comando y control en tiempo real, integradas a redes terrestres y satélites;
- Herramientas de análisis predictivo para anticipar rutas de ataque y ajustar defensas automáticamente.
Empresas europeas como Frankenburg Technology, de Estonia, especializada en drones y misiles interceptores, y Uforce, una empresa conjunta ucraniano-británica, confirmaron que están reforzando equipos en Medio Oriente. Ambas planean aumentar sus equipos en la región para atender el volumen creciente de negociaciones y posibles contratos resultantes de la guerra con Irán.
El ejemplo de Frankenburg y las pruebas de interceptación
Uno de los símbolos de esta nueva fase es el Frankenburg Mark I, un sistema interceptor de misiles desarrollado por la startup estoniana. En pruebas recientes de fuego real, la empresa viene demostrando capacidad para neutralizar amenazas con un alto grado de precisión, combinando sensores, algoritmos de rastreo y una arquitectura de comando distribuida.
En la práctica, este tipo de solución encaja exactamente en la demanda actual de los países del Golfo, que enfrentan ataques repetidos con drones y misiles y necesitan sistemas que consigan reaccionar rápido y, de preferencia, de forma semiautónoma. Startups como Frankenburg traen un enfoque más parecido al mundo del software: ciclos rápidos de iteración, actualizaciones constantes y uso intensivo de datos para refinar el desempeño.
Desafíos para escalar: contratos irregulares y el riesgo de apostar demasiado
A pesar de la demanda caliente, el escenario para las startups de defensa está lejos de ser simple. Uno de los puntos más sensibles hoy es la falta de previsibilidad de los contratos, principalmente en Estados Unidos.
Según fuentes consultadas por CNBC, el gobierno estadounidense no ofrece un flujo lo suficientemente estable de contratos como para justificar, en muchos casos, que las empresas inviertan fuerte en aumento de capacidad productiva. Esto crea un dilema clásico:
- Escalar rápido para tratar de ganar contratos grandes y correr el riesgo de quemar caja y afectar la rentabilidad;
- O mantener el crecimiento en un ritmo más controlado y perder oportunidades en momentos de pico de demanda, como la guerra con Irán.
En Europa, el desafío tiene otro matiz. Como las startups europeas, en general, están más limitadas en capital, la decisión de apostar fuerte por Medio Oriente puede significar desviar el foco de los mercados de origen, como la Unión Europea y Estados Unidos. Si la expectativa de contratos en la región no se concreta en la escala esperada, el riesgo es haber perdido terreno en casa sin conseguir compensar con ingresos externos.
En resumen, el sector vive una especie de juego de ajedrez financiero: cada movimiento hacia la expansión necesita equilibrar oportunidad comercial, costo de capital, riesgo geopolítico y dependencia de unos pocos grandes clientes gubernamentales.
Big tech, IA e infraestructura: el telón de fondo tecnológico
El momento de la defensa tech también dialoga directamente con la carrera más amplia por infraestructura de inteligencia artificial y computación de alto rendimiento. Mientras las startups militares levantan miles de millones, gigantes de la tecnología y nuevos actores de IA mueven cifras aún mayores para sostener data centers, modelos de lenguaje y servicios en la nube.
Entre los destaques recientes:
- SpaceX, de Elon Musk, hizo una solicitud confidencial de OPI ante la SEC, acercando a la empresa de cohetes a una apertura de capital que tiene todo para ser histórica en términos de valor de mercado y captación.
- OpenAI anunció el cierre de una nueva ronda récord, alcanzando una valoración postinversión de cerca de 852 mil millones de dólares, consolidando su posición entre las empresas de IA más valiosas del planeta.
- Oracle empezó a comunicar recortes de miles de empleos, en medio de la caída expresiva de sus acciones y de compromisos pesados de capital para construir infraestructura de IA.
- La francesa Mistral AI aseguró aproximadamente 830 millones de dólares en financiación vía deuda para levantar un data center equipado con miles de GPUs Nvidia.
- La china Zhipu, enfocada en inteligencia artificial, vio sus acciones dispararse tras divulgar un fuerte crecimiento de ingresos en su primer informe de resultados.
Este contexto muestra cómo defensa, IA e infraestructura de nube están cada vez más entrelazadas. Las plataformas de defensa moderna dependen de procesamiento a gran escala, modelos de visión computacional, predicción de trayectoria de amenazas, fusión de datos de múltiples sensores y toma de decisiones asistida por algoritmos. Nada de esto ocurre sin un ecosistema robusto de chips, data centers y software de inteligencia artificial.
Gráfico invisible, tendencia muy clara: dinero inundando la defensa tech
La sección de chart of the week de la newsletter original muestra, de forma visual, algo que las cifras ya dejan explícito: el capital invertido en startups de defensa se disparó en 2025 y 2026. El gráfico destaca:
- Crecimiento acelerado año tras año del volumen de inversiones;
- La presencia de rondas multimillonarias volviéndose más común;
- El cambio de postura de fondos tradicionales, que antes ignoraban o rechazaban la tesis.
Rondas como las de Saronic y Shield AI señalan que los inversores no están solo probando el sector: están entrando a fondo, con cheques enormes, apostando que la defensa tech será uno de los pilares de la próxima década de innovación, al lado de la IA generativa, la computación en la nube y la automatización avanzada.
Hacia dónde camina el ecosistema de defensa tech
El escenario actual indica que el matrimonio entre startups, IA y defensa llegó para quedarse. La guerra que involucra a Irán aceleró contratos, despertó el interés de nuevos clientes y obligó a los gobiernos a repensar el papel de empresas ágiles en sus estrategias de seguridad.
Al mismo tiempo, el sector todavía necesita lidiar con cuestiones críticas:
- Definir modelos sostenibles de contratación con gobiernos, que permitan invertir en capacidad sin poner en riesgo a la empresa;
- Equilibrar la expansión internacional con el foco en los mercados de origen;
- Manejar la regulación de exportaciones y el control de tecnologías sensibles;
- Gestionar la presión de los inversores por crecimiento rápido en un entorno altamente volátil.
Lo que parece claro, mirando el conjunto de datos y los movimientos de mercado, es que la defensa dejó de ser el primo raro del capital de riesgo y entró de lleno en la vitrina. Desde las pruebas de interceptores como el Frankenburg Mark I hasta las megacaptaciones de empresas de drones y buques autónomos, el mensaje es claro: en un mundo de conflictos complejos y amenazas asimétricas, la tecnología de defensa se volvió prioridad estratégica, y uno de los segmentos más observados por quienes siguen de cerca la intersección entre software, geopolítica e inversión.
