Qué hay detrás de la advertencia de Bill McDermott
La adopción de IA en el mundo corporativo está avanzando a una velocidad que toma a mucha gente por sorpresa, y las consecuencias para quienes están dando sus primeros pasos en la carrera profesional prometen ser bastante más significativas de lo que la mayoría imaginaba. Bill McDermott, CEO de ServiceNow, puso esta discusión sobre la mesa de forma bastante directa durante una entrevista en el programa Squawk on the Street de CNBC este viernes. En su visión, el desempleo entre graduados universitarios podría alcanzar fácilmente el rango del 30 y tantos por ciento en los próximos años, conforme los agentes de inteligencia artificial asuman tareas que históricamente funcionaban como puerta de entrada para jóvenes profesionales al mercado laboral.
En palabras del propio McDermott, gran parte del trabajo será realizado por agentes de IA, haciendo cada vez más difícil que los jóvenes se diferencien dentro del entorno corporativo. Es el tipo de declaración que te hace detenerte y repensar lo que significa prepararse para el futuro profesional hoy en día.
Los datos actuales ya ayudan a entender por qué esta alerta no es una exageración. Según el Federal Reserve Bank de Nueva York, la tasa de desempleo entre recién graduados en Estados Unidos se ubicaba en torno al 5,7% a finales de 2025. Parece un número controlado a primera vista, pero el panorama se vuelve mucho más preocupante cuando miramos la tasa de subempleo, que alcanzó el 42,5% — el nivel más alto desde 2020. Esto significa que casi la mitad de los graduados universitarios que están empleados ocupan funciones que ni siquiera requieren título. Es decir, el mercado laboral para quienes recién salieron de la universidad ya estaba ajustado antes incluso de que la ola más reciente de automatización y recortes impulsados por inteligencia artificial ganara tracción dentro de las grandes empresas.
Lo que McDermott está señalando va más allá de una predicción puntual. Está describiendo un cambio estructural en la forma en que las organizaciones ven la fuerza laboral. Durante décadas, las posiciones de nivel junior funcionaron como un embudo natural: las empresas contrataban recién graduados para ejecutar tareas operativas, y esos profesionales iban aprendiendo y creciendo internamente. Con los agentes de IA ganando capacidad para manejar esas mismas actividades — desde análisis de datos y generación de informes hasta atención al cliente y clasificación de documentos — el incentivo financiero para mantener ese modelo tradicional disminuye considerablemente. Y cuando el incentivo económico cambia, el comportamiento de las empresas cambia con él.
Grandes empresas ya están eliminando puestos de trabajo por culpa de la IA
Quien piense que esto es una conversación para un futuro lejano necesita mirar lo que está sucediendo ahora mismo. En diversas industrias, las empresas están reduciendo costos y eliminando vacantes con la ayuda de nuevas herramientas de inteligencia artificial, y los ejemplos recientes son bastante concretos.
El mes pasado, Block anunció planes para recortar casi la mitad de su fuerza laboral, en un movimiento directamente vinculado a la capacidad de la IA para automatizar más procesos internos. Por su parte, Atlassian, empresa de software que vio sus acciones desplomarse un 54% este año por temores relacionados con la disrupción causada por la inteligencia artificial, comunicó esta semana que despedirá alrededor del 10% de sus empleados para redirigir recursos y financiar inversiones en IA.
Estos casos no son aislados. Forman parte de una tendencia que está tomando cuerpo rápidamente. A diferencia de revoluciones tecnológicas anteriores, que afectaron principalmente trabajos manuales e industriales, los especialistas señalan que la IA está erosionando posiciones white-collar — es decir, empleos de oficina que tradicionalmente exigen formación universitaria. Funciones ligadas a programación, marketing, análisis financiero e incluso creación de contenido están entre las más impactadas, permitiendo que las empresas reduzcan contrataciones y mejoren la productividad con equipos más pequeños.
Líderes de algunas de las mayores empresas tecnológicas del mundo no ocultan esa intención. Alex Karp, CEO de Palantir, ya dijo públicamente a CNBC que quiere multiplicar por diez los ingresos de la empresa mientras reduce el número de empleados. Andy Jassy, CEO de Amazon, afirmó en junio que la compañía también va a reducir su fuerza laboral corporativa con el uso de herramientas de IA. Son declaraciones que dejan poco espacio para la interpretación: el movimiento es claro y está acelerando.
Cómo la automatización está redefiniendo los puestos de entrada
Para entender el impacto real de la automatización en el mercado laboral, vale la pena observar lo que está pasando en la práctica. Las herramientas de IA generativa y los agentes autónomos ya pueden redactar correos corporativos, organizar hojas de cálculo, crear presentaciones, hacer estudios de mercado e hasta conducir etapas iniciales de procesos de selección. Estas son exactamente las actividades que componen el día a día de un analista junior, de un asistente administrativo o de un pasante en diversas áreas.
Cuando una empresa se da cuenta de que puede realizar esas funciones con mayor velocidad, menor costo y disponibilidad las 24 horas del día usando inteligencia artificial, la decisión de no abrir esa vacante de entrada se vuelve casi inevitable. El resultado es que la productividad de los equipos puede incluso subir, pero el número de oportunidades para quienes están empezando tiende a caer de forma significativa.
La propia ServiceNow es un ejemplo práctico de este fenómeno. McDermott contó a CNBC que las herramientas de la empresa ya eliminaron el 90% de los casos de uso que antes dependían de humanos en la atención al cliente. Además, estas soluciones permiten que las empresas mantengan el mismo número de empleados mientras aumentan el flujo de caja libre y los ingresos. En otras palabras, hacer más con menos ya no es un objetivo aspiracional — es la realidad operativa de muchas organizaciones.
Este fenómeno no se limita a un sector específico. Áreas como consultoría, finanzas, marketing, jurídico e incluso tecnología están sintiendo los efectos. Despachos de abogados ya utilizan IA para revisar contratos y hacer investigación jurisprudencial, algo que antes demandaba horas de trabajo de abogados recién graduados. Consultoras de gestión están adoptando plataformas que automatizan la recopilación y el análisis de datos, reduciendo la necesidad de equipos grandes de analistas junior. En marketing, las herramientas de generación de contenido y análisis de campañas hacen en minutos lo que antes llevaba días.
La adopción de IA se está extendiendo de manera transversal, y los cargos más vulnerables son justamente aquellos que dependen de tareas repetitivas y estandarizadas — que, por coincidencia o no, son los más ocupados por graduados universitarios al inicio de su carrera.
El impacto en la formación profesional
Existe también una cuestión menos obvia, pero igualmente importante: el impacto en la formación profesional en sí misma. Si las posiciones de entrada desaparecen o disminuyen drásticamente, ¿cómo van a adquirir experiencia práctica los jóvenes profesionales? La universidad ofrece teoría y fundamentos, pero es en el entorno laboral donde las personas desarrollan habilidades como resolución de problemas en contextos reales, comunicación interpersonal, gestión de plazos y toma de decisiones bajo presión.
Sin esa etapa inicial de aprendizaje, se corre el riesgo de crear una brecha generacional donde los profesionales del futuro lleguen a cargos de mayor responsabilidad sin haber pasado por las etapas que tradicionalmente los preparaban para ello. Es un efecto cascada que va mucho más allá de las cifras de desempleo.
Productividad en alza, oportunidades en caída
Uno de los argumentos más utilizados a favor de la adopción de IA es la ganancia de productividad. Y es real. Las empresas que implementan soluciones de inteligencia artificial en sus flujos de trabajo reportan reducciones significativas en el tiempo de ejecución de tareas, disminución de errores operativos y ahorro considerable en costos. ServiceNow, la empresa liderada por el propio McDermott, es un ejemplo claro de esto — la plataforma de la compañía ayuda a las organizaciones a automatizar procesos internos, y la demanda por este tipo de solución no para de crecer.
El problema es que ese aumento de productividad no siempre se traduce en más vacantes. Al contrario, en muchos casos permite que equipos más pequeños hagan el mismo trabajo que antes requería equipos más grandes, lo que naturalmente reduce la necesidad de nuevas contrataciones.
Esta dinámica crea una paradoja interesante. Las empresas se vuelven más eficientes y competitivas, los resultados financieros mejoran, pero el mercado laboral se reduce para determinados perfiles. Los graduados universitarios que invirtieron tiempo y dinero en su formación llegan al mercado y encuentran menos puertas abiertas. No porque estén menos cualificados, sino porque las funciones que los absorberían simplemente ya no existen de la misma forma.
La automatización no elimina necesariamente el trabajo — lo redistribuye, lo transforma y, en algunos casos, lo concentra. Quien tiene experiencia y habilidades avanzadas tiende a beneficiarse, porque la IA potencia su capacidad de entrega. Pero quien está al comienzo del camino, sin bagaje para ofrecer algo más allá de lo operativo, queda en una posición mucho más frágil.
La velocidad del cambio es lo que más preocupa
Quizás el punto más relevante de las palabras de McDermott no sea la cifra en sí, sino el ritmo. Como él mismo destacó en la entrevista, esta transformación está llegando más rápido de lo que la gente anticipa. Y cuando los cambios estructurales ocurren a velocidad acelerada, el tiempo de adaptación se reduce para todos los involucrados — profesionales, empresas e instituciones educativas.
Históricamente, las transiciones tecnológicas en el mercado laboral tardaban décadas en consolidarse. La industrialización, la llegada de las computadoras personales, la popularización de internet — todas esas olas trajeron pérdida de puestos en algunas áreas y creación de nuevos empleos en otras, pero el proceso era lo suficientemente gradual como para que la sociedad fuera ajustándose. Con la IA, esa ventana de ajuste parece estarse cerrando mucho más rápido. Las herramientas evolucionan en ciclos de meses, no de años, y las empresas que no las adoptan quedan en desventaja competitiva casi instantáneamente.
Esto pone una presión enorme sobre el sistema educativo. Las universidades que todavía forman profesionales con base en planes de estudio diseñados para un mercado que está en plena transformación corren el riesgo de entregar títulos que no corresponden a las habilidades que las empresas realmente necesitan. La desconexión entre formación académica y demanda del mercado no es ninguna novedad, pero la IA está ampliando esa distancia de forma acelerada.
Qué significa esto para quienes están entrando al mercado laboral
Ante este panorama, tiene sentido que tanto las instituciones educativas como los profesionales en formación comiencen a repensar sus estrategias. Desarrollar familiaridad con herramientas de IA, aprender a trabajar junto con la tecnología en lugar de competir contra ella e invertir en habilidades que todavía son difíciles de automatizar — como pensamiento crítico, creatividad aplicada e inteligencia emocional — son caminos que ganan relevancia cada día.
Algunas competencias que pueden marcar la diferencia en este nuevo escenario incluyen:
- Dominio de herramientas de IA generativa — saber usar e integrar estas soluciones en los procesos de trabajo se convierte en un diferencial competitivo
- Pensamiento estratégico — la capacidad de interpretar resultados, identificar patrones y tomar decisiones con base en datos sigue siendo esencialmente humana
- Comunicación y colaboración — habilidades interpersonales que involucran negociación, empatía y liderazgo son mucho más difíciles de replicar por agentes de IA
- Adaptabilidad — en un mercado que cambia rápido, la disposición y la capacidad de aprender continuamente valen más que cualquier conocimiento técnico específico
La advertencia de McDermott puede parecer alarmante, pero funciona como un recordatorio importante de que el mercado laboral está cambiando rápido, y quien se adapte antes tendrá una ventaja real. La cuestión no es si la adopción de IA va a transformar las carreras de los graduados universitarios, sino cómo cada persona va a prepararse para navegar esa transformación. 🚀
