Tecnología y urbanismo rara vez van de la mano de forma tan concreta como ocurrió en Tokio esta semana.
El SusHi Tech Tokyo 2026 abrió sus puertas el 27 de abril reuniendo a más de 700 startups, cerca de 60 mil participantes y líderes de ciudades de todo el mundo con un único propósito: descubrir, en la práctica, cómo las ciudades pueden seguir funcionando bien en un mundo cada vez más impredecible. No fue un evento corporativo más lleno de diapositivas bonitas y promesas vacías. Fue, de hecho, un encuentro donde ingenieros, alcaldes, fundadores de startups y especialistas en clima compartieron el mismo espacio físico para discutir lo que realmente está funcionando cuando una ciudad enfrenta el caos.
Y mira, no estamos hablando de conceptos futuristas ni de gadgets de vitrina. El evento, organizado por el gobierno metropolitano de Tokio, puso sobre la mesa cuestiones reales como inundaciones, incendios forestales, crisis energética y la carrera de la inteligencia artificial, todo ello con foco en soluciones que ya se están probando o implementando en ciudades reales. Desde el discurso de la gobernadora Yuriko Koike sobre los desafíos globales hasta los relatos de Glasgow y Los Ángeles sobre cómo recuperarse de desastres climáticos, el primer día dejó claro que la ciudad del futuro no es un proyecto lejano. Se está construyendo ahora mismo. 🏙️
Qué es el SusHi Tech Tokyo y por qué importa tanto
El nombre puede sonar extraño a primera vista, pero SusHi Tech es una abreviación de Sustainable High City Tech Tokyo, y el evento ya se convirtió en una referencia global cuando el tema es innovación urbana. Tokio, una de las metrópolis más densas y tecnológicamente avanzadas del planeta, usa el evento como vitrina y laboratorio al mismo tiempo. No es casualidad que el gobierno metropolitano esté detrás de la organización: la ciudad enfrenta cada año riesgos sísmicos, tifones y demandas energéticas que harían perder el sueño a cualquier gestor público. Así que cuando Tokio habla sobre resiliencia urbana, el mundo escucha con atención.
En esta edición de 2026, el evento ganó una dimensión aún mayor porque trajo al centro del debate el papel de las startups como agentes reales de transformación urbana. No solo como proveedoras de tecnología, sino como socias estratégicas de los gobiernos en la construcción de ciudades más adaptables. Más de 700 empresas estuvieron presentes a lo largo de los tres días programados, muchas de ellas con soluciones ya en fase piloto en alguna ciudad del mundo, lo que cambia completamente el tono de la conversación. En lugar de hipótesis, el escenario fue ocupado por datos, prototipos y casos concretos de implementación.
La presencia de representantes de ciudades como Glasgow y Los Ángeles también es una señal importante. Son metrópolis que ya vivieron en carne propia el impacto de desastres climáticos severos en los últimos años, y llegaron al evento no solo para escuchar, sino para compartir lo que aprendieron. Ese intercambio entre ciudades que ya atravesaron crisis y startups que desarrollan soluciones crea un ciclo extremadamente productivo de aprendizaje aplicado, algo poco común en eventos de tecnología con esta escala.
Yuriko Koike y el escenario de turbulencia global
La gobernadora de Tokio, Yuriko Koike, subió al escenario en la apertura y no se anduvo con rodeos. Describió el momento global como un período de turbulencia profunda, citando un escenario internacional volátil, desastres naturales cada vez más frecuentes, interrupciones en el suministro de energía y recursos y la aceleración rápida de la revolución de la inteligencia artificial. El mensaje fue directo: el SusHi Tech no existe para mostrar tecnologías bonitas, sino para ayudar a las ciudades a seguir siendo habitables, resilientes y competitivas en una era de disrupción constante.
Koike también presentó la ambiciosa meta llamada 10 by 10 by 10, que prevé un aumento de diez veces en el número de startups, unicornios y alianzas público-privadas en Tokio. No se trata solo de hacer crecer el ecosistema de startups, sino de volverlo capaz de enfrentar problemas demasiado grandes para que gobiernos, empresas o ciudades los resuelvan solos. Esa visión de escala colaborativa atravesó toda la programación del primer día y marcó el tono del evento.
Entre las iniciativas presentadas, dos se destacaron: el Tokyo Startup Database, una plataforma para mapear y conectar startups del ecosistema local, y el SusHi Tech Global, un programa de apoyo diseñado para ayudar a startups prometedoras a expandirse internacionalmente. Este último ofrece hasta 200 millones de yenes, alrededor de 1,26 millones de dólares, en financiamiento de crecimiento por proyecto. La presencia de representantes de Taiwán, Estonia y otros socios internacionales reforzó el mensaje central: las ciudades sostenibles no pueden construirse en aislamiento. Requieren capital, apoyo político y colaboración transfronteriza.
G-NETS y la construcción de ciudades resilientes en red
Si las startups ocuparon el centro de una parte de la programación, la otra mitad fue dominada por la red G-NETS, siglas de Global City Network for Sustainability. Lanzada por Tokio en 2022, la red reúne ciudades de todo el mundo para compartir estrategias de respuesta ante riesgos climáticos y de desastres. Y no es un grupo pequeño. La cumbre de líderes del G-NETS de este año reunió a representantes de 49 ciudades bajo el tema Un Nuevo Futuro Urbano Construido sobre Resiliencia Climática y de Desastres.
La amplitud de los temas discutidos dejó claro que la resiliencia va mucho más allá de la infraestructura física. Implica también cómo las ciudades protegen a sus habitantes más vulnerables, preservan la cohesión social y mantienen la vida cotidiana funcionando cuando llegan los golpes. Es un enfoque sistémico que conecta ingeniería civil, políticas públicas, salud, educación y tecnología en una misma estrategia de preparación y respuesta. Y los relatos de Glasgow y Los Ángeles dieron vida a esa teoría con ejemplos extremadamente prácticos.
Glasgow y la lucha contra las lluvias cada vez más intensas
Susan Aitken, líder del consejo municipal de Glasgow, trajo al escenario la experiencia de una ciudad que ya convive con exceso de lluvia desde hace siglos, pero que ahora enfrenta una realidad diferente. Escocia, como ella misma recordó con buen humor, es un país muy verde justamente porque es un país muy lluvioso, y Glasgow es la parte más lluviosa de Escocia. Pero ni una ciudad acostumbrada a la lluvia estaba preparada para lo que el cambio climático está trayendo: lluvias más intensas y eventos de tipo monzónico cada vez más frecuentes, amenazando a cientos de miles de viviendas.
Aitken describió la respuesta de Glasgow como un esfuerzo a largo plazo y altamente colaborativo. Desde hace unos 20 años, la ciudad trabaja a través de la Metropolitan Glasgow Strategic Drainage Partnership, reuniendo a Scottish Water, el consejo municipal, reguladores ambientales y otros socios. El proyecto de prevención de inundaciones del White Cart, por ejemplo, protegió comunidades donde los vecinos ya habían sido encontrados con el agua a la cintura. Y el Shield Hall tunnel, un gran proyecto subterráneo, es capaz de almacenar el equivalente a 36 piscinas olímpicas de agua durante tormentas, que después es bombeada, tratada y reciclada.
Lo que hace que el caso de Glasgow sea tan relevante para el contexto del SusHi Tech es que la ciudad no apostó por una solución mágica ni por una tecnología única. En cambio, construyó a lo largo de dos décadas un ecosistema de alianzas e de infraestructura que se complementan. Es el tipo de enfoque que no genera titulares fáciles, pero que salva vidas de verdad cuando llega la próxima tormenta. 🌧️
Los Ángeles y la reconstrucción tras los incendios de 2025
Si Glasgow trajo la perspectiva del exceso de agua, Los Ángeles llegó al evento con la experiencia opuesta: fuego. Dilpreet Kaur Sidhu, vicealcaldesa de asuntos internacionales de LA, habló sobre los incendios forestales de enero de 2025, que describió como el peor incendio en la historia de la ciudad y uno de los desastres más devastadores en la historia de California.
Alimentadas por la sequía y por vientos Santa Ana que superaron los 160 kilómetros por hora, las llamas ardieron del 7 al 31 de enero, destruyendo casi 7 mil estructuras y devastando la zona de Pacific Palisades. Sidhu fue directa al describir el impacto: eran casas, eran empresas, eran escuelas. Era una comunidad entera.
La respuesta de Los Ángeles combinó acción de emergencia y reconstrucción a largo plazo. La ciudad emitió decretos ejecutivos de emergencia para acelerar la retirada de escombros, agilizar permisos e inspecciones, flexibilizar ciertas regulaciones de zonificación e incentivar reconstrucciones más resilientes. Se creó un centro consolidado de permisos e inspecciones para que los vecinos pudieran resolver cuestiones de reconstrucción con múltiples departamentos en un solo lugar. A largo plazo, Sidhu afirmó que LA está enfocada en fortalecer la resiliencia de la red eléctrica y la infraestructura, además de mejorar la preparación de la fuerza de trabajo para combate de incendios.
El relato de Los Ángeles sirvió como un recordatorio poderoso de que la resiliencia urbana no es un concepto abstracto. Es la diferencia entre una ciudad que logra levantarse tras un desastre y una que pierde años intentando volver al punto donde estaba antes.
La primera ministra Sanae Takaichi y el papel nacional de las startups
La dimensión nacional del debate también estuvo presente en el escenario. La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, pronunció el discurso principal y proporcionó el contexto político que conecta a las startups con la estrategia económica del país. Su frase central fue clara: la construcción de una economía fuerte requiere capacidad científica y tecnológica como base. Y las startups, según ella, son piezas clave para transformar las fortalezas de investigación de Japón en aplicaciones prácticas.
Las cifras presentadas reforzaron el argumento. Las startups ya representan el 4% del PIB nominal de Japón, y esa contribución creció un 32% en los últimos dos años. Takaichi organizó su discurso en torno a tres pilares: el escalado de las startups existentes, el apoyo a startups de deep tech y la creación y desarrollo de startups regionales. También enfatizó el papel de la demanda gubernamental, afirmando que las compras públicas dirigidas a productos y servicios de startups, especialmente mediante el fortalecimiento del programa SBIR, son particularmente importantes para sostener el crecimiento de este ecosistema.
Resiliencia urbana en la práctica: lo que mostraron las startups
Uno de los temas más recurrentes a lo largo del primer día fue justamente la resiliencia urbana ante eventos climáticos extremos. Y aquí vale entender lo que eso significa de forma concreta: no es solo construir estructuras más resistentes, sino crear sistemas urbanos capaces de absorber impactos, reorganizarse rápidamente y seguir ofreciendo servicios esenciales a la población incluso durante o justo después de una crisis. Agua, energía, movilidad, comunicación y seguridad pública son los pilares que deben mantenerse en pie cuando todo alrededor se desmorona.
Las startups presentes en el evento mostraron enfoques bastante variados para este desafío. Algunas se centraron en sistemas de monitoreo predictivo usando inteligencia artificial para anticipar inundaciones y fallos en la red eléctrica con horas o incluso días de antelación. Otras presentaron plataformas de coordinación de respuesta a emergencias que integran datos de diferentes organismos públicos en tiempo real, eliminando ese cuello de botella clásico de comunicación que transforma crisis manejables en tragedias. También hubo soluciones orientadas a microrredes de energía renovable capaces de operar de forma independiente cuando la red principal se cae, garantizando que hospitales, refugios y centros de mando sigan funcionando.
Lo que quedó evidente es que la innovación en este sector no ocurre en compartimentos estancos. Las mejores soluciones presentadas en el evento fueron justamente aquellas que conectan diferentes capas de la infraestructura urbana, creando un ecosistema de respuesta integrado. Una startup sola rara vez resuelve el problema entero, pero cuando sus herramientas se conectan con las de otras empresas y con los sistemas ya existentes de los ayuntamientos, el resultado es una capacidad de respuesta muy superior a la suma de las partes.
Sostenibilidad e innovación como dos caras de la misma moneda
Otro eje central del evento fue la relación entre sostenibilidad e innovación tecnológica. Durante mucho tiempo, estos dos conceptos fueron tratados como paralelos: la tecnología avanzaba a un ritmo, y las prácticas sostenibles intentaban seguirle el paso como podían. Lo que el SusHi Tech Tokyo 2026 dejó claro es que esa separación ya no tiene sentido. Las ciudades que están logrando avanzar de forma consistente son exactamente aquellas donde las metas de sostenibilidad están integradas en las decisiones tecnológicas desde el inicio, no como una capa adicional, sino como un criterio de diseño fundamental.
La gobernadora Yuriko Koike tocó este punto durante su discurso de apertura, destacando que Tokio ya trabaja con metas ambiciosas de neutralidad de carbono y que las alianzas con startups han sido esenciales para acelerar ese proceso. Lo interesante es que no habló de sostenibilidad como un sacrificio o como un costo a absorber, sino como una ventaja competitiva para la ciudad. Las metrópolis que logran reducir su dependencia de fuentes de energía no renovables, que gestionan mejor sus recursos hídricos y que construyen infraestructura más duradera acaban siendo más atractivas para inversiones, para talento y para empresas que también tienen metas ESG que cumplir.
Ese razonamiento conecta mucho con lo que las startups presentes en el evento están construyendo. Muchas de ellas levantaron sus modelos de negocio exactamente sobre esa premisa: que resolver un problema ambiental urbano de forma eficiente es, al mismo tiempo, un buen negocio. Y los números están empezando a confirmarlo. Las inversiones globales en tecnología orientada a ciudades sostenibles han crecido de forma consistente en los últimos años, y eventos como el SusHi Tech Tokyo funcionan como aceleradores de ese proceso al conectar capital, gobierno e innovación en un mismo entorno. 🌱
La colaboración internacional como diferencial del evento
Un punto que merece destacarse es el carácter genuinamente internacional del SusHi Tech Tokyo 2026. La presencia de representantes de Taiwán, Estonia y decenas de otras ciudades y países no fue meramente protocolaria. El evento fue diseñado para que esos intercambios ocurrieran de forma concreta, con paneles conjuntos, rondas de negociación y sesiones de cocreación entre startups de diferentes países y gobiernos municipales que enfrentan desafíos similares.
Estonia, por ejemplo, es reconocida mundialmente por su infraestructura digital gubernamental y trajo al evento su experiencia con identidad digital y servicios públicos electrónicos. Taiwán contribuyó con su expertise en semiconductores y manufactura avanzada, sectores que están directamente vinculados al desarrollo de dispositivos IoT para ciudades inteligentes. Ese cruce de competencias entre diferentes naciones dentro de un mismo evento crea oportunidades de alianza que difícilmente surgirían de otra forma.
Para las startups presentes, este ambiente internacional es especialmente valioso. Una empresa que desarrolla sensores de calidad del aire en Tokio puede encontrar en Glasgow un mercado listo para probar su solución. Una startup de Los Ángeles que creó una plataforma de gestión de emergencias puede descubrir que su producto resuelve un problema idéntico que enfrenta una ciudad en Asia. Ese tipo de conexión es lo que transforma un evento de innovación en un catalizador real de cambio. 🌍
El papel de las startups en la transformación de las ciudades
Hablar de startups en el contexto urbano todavía genera cierta resistencia en algunos círculos de gestión pública, y es comprensible. El historial de promesas incumplidas, de pilotos que no escalaron y de tecnologías implantadas sin tener en cuenta la complejidad social de las ciudades creó una desconfianza legítima. Pero lo que el SusHi Tech Tokyo 2026 mostró es que una nueva generación de startups está llegando con un enfoque diferente: más colaborativo y mucho más orientado al contexto real de las ciudades donde quiere actuar.
Estas empresas entienden que una solución de movilidad que funciona en Singapur puede necesitar adaptaciones profundas para funcionar en Ciudad de México o en Lagos. Llegan a las mesas de negociación con los gobiernos no con un producto terminado, sino con una metodología de cocreación que involucra a las comunidades locales, a los técnicos del ayuntamiento y a los datos específicos de ese territorio. Ese cambio de postura es lo que está haciendo que las alianzas público-privadas en el sector de tecnología urbana sean mucho más productivas de lo que eran cinco o diez años atrás.
Además, el evento evidenció que el ecosistema de startups orientadas a la resiliencia urbana se está volviendo cada vez más diversificado geográficamente. No son solo empresas de Silicon Valley o de Tokio las que lideran esta carrera. Startups de países en desarrollo están presentando soluciones altamente relevantes porque crecieron en entornos donde la infraestructura ya era precaria y donde la creatividad para resolver problemas es una necesidad del día a día. Esa mirada que viene de quien ya convive con escasez e inestabilidad tiene mucho que enseñar a ciudades que nunca antes necesitaron pensar en eso. 💡
Qué esperar de los próximos días del evento
El primer día del SusHi Tech Tokyo 2026 fue esencialmente sobre enmarcar el problema y mostrar que existen caminos viables que están siendo recorridos por ciudades, gobiernos y startups alrededor del mundo. Pero los próximos dos días prometen ir más allá del diagnóstico. La programación incluye sesiones más profundas sobre deep tech, rondas de inversión, demostraciones en vivo de prototipos y talleres de cocreación entre startups y gestores públicos.
Con la primera ministra Sanae Takaichi habiendo puesto ya el peso del gobierno nacional detrás del ecosistema de startups y con la gobernadora Koike señalando que Tokio pretende multiplicar exponencialmente sus alianzas, el terreno está preparado para que el evento se consolide no solo como una conferencia, sino como una plataforma permanente de conexión entre quienes identifican los problemas urbanos y quienes están construyendo las soluciones.
El SusHi Tech Tokyo 2026 es más que un evento de tecnología. Es un termómetro de cómo el mundo está respondiendo a los desafíos urbanos de nuestro tiempo, y la señal que emite es clara: la combinación entre innovación, sostenibilidad y el poder de las startups está redefiniendo lo que significa construir ciudades resilientes para el siglo XXI.
