La Swish Ventures, firma de capital de riesgo liderada por Omri Casspi, acaba de anunciar un nuevo fondo de US$ 250 millones enfocado en startups de alta tecnología en etapa temprana.
Si todavía no conoces a Casspi fuera de las canchas de baloncesto, este es el momento perfecto para cambiar eso. Fue el primer israelí en jugar en la NBA y, después de colgar los tenis, decidió apostar por otro tipo de juego: el de las inversiones en tecnología. Y los números demuestran que le está yendo muy bien en esta nueva etapa 🏀💼
Con este nuevo aporte, Swish Ventures alcanza unos impresionantes US$ 800 millones en captaciones totales, todo eso en poco más de un año desde su fundación. No es poca cosa, ¿verdad? El tercer fondo de la firma ya tiene destino definido: cerca de 12 empresas de tecnología en etapa temprana, principalmente en rondas seed o Serie A, recibirán inversiones promedio de US$ 20 millones cada una, con foco en sectores como ciberseguridad, inteligencia artificial industrial, defensa, IA física, tecnología gubernamental e infraestructura tech.
De jugador de élite a inversor de peso
La trayectoria de Omri Casspi en el mundo de los negocios no ocurrió de la noche a la mañana. Durante sus años en la NBA, ya demostraba un interés genuino por la tecnología y por el ecosistema de innovación israelí, reconocido mundialmente como uno de los más dinámicos y productivos del planeta. Israel es frecuentemente llamado Startup Nation, y Casspi creció inmerso en esa cultura de emprendimiento y resolución de problemas complejos. Cuando terminó su carrera en las canchas, no se fue a la banca de suplentes; por el contrario, entró a la cancha en una arena completamente diferente, pero con la misma mentalidad competitiva que lo llevó a la cima del baloncesto profesional.
La fundación de Swish Ventures, que ocurrió a inicios de 2025, fue en muchos aspectos una extensión natural de quien Casspi siempre ha sido: alguien que ve potencial donde otros todavía están intentando entender el juego. La firma fue creada con una propuesta clara de identificar y apoyar startups de alta tecnología en fases iniciales, justo cuando el riesgo es mayor, pero el potencial de retorno también es exponencialmente más alto. Ese posicionamiento estratégico, de entrar temprano y apostar por fundadores con visión de largo plazo, ha sido la marca registrada de la gestora desde el inicio de sus operaciones.
Lo que llama la atención no es solo el volumen de capital captado, sino la velocidad con que ocurrió. Llegar a US$ 800 millones en captaciones totales en poco más de un año de existencia es un logro que poquísimas firmas de venture capital consiguen alcanzar, independientemente del mercado en el que operen. Un detalle que refuerza aún más este éxito: el valor combinado de las empresas del portafolio de Swish Ventures ya supera los US$ 60 mil millones. Eso dice mucho sobre la credibilidad que Casspi ha construido con inversionistas institucionales y otros actores del mercado financiero global, que claramente creen en la tesis de inversión que él y su equipo defienden.
Un portafolio repleto de unicornios
Para entender por qué Swish Ventures ha atraído tanta atención, basta mirar las empresas en las que la firma ya invirtió. Nombres como Cognition AI, Applied Compute, EON y Wonderful forman parte del portafolio, y no estamos hablando de apuestas cualquiera. De acuerdo con la propia gestora, ocho de las 20 empresas en las que la firma ya invirtió se convirtieron en unicornios, es decir, alcanzaron valoraciones de mercado superiores a US$ 1,000 millones.
Ese tipo de tasa de acierto es rarísima en el universo del venture capital, donde la mayoría de las inversiones suele no despegar como se esperaba. Tener casi la mitad del portafolio compuesto por unicornios en tan poco tiempo demuestra no solo suerte, sino una capacidad real de identificar startups prometedoras antes de que exploten. Es ese historial el que da seguridad para que nuevos inversionistas entren al juego y confíen su capital a la visión de Casspi.
Qué hay dentro del nuevo fondo de US$ 250 millones
El tercer fondo de Swish Ventures, que totalizó US$ 250 millones, ya tiene una estrategia bien definida respecto a cómo se asignará el capital. La idea es invertir en aproximadamente 12 startups de tecnología en etapa temprana, con un cheque promedio de US$ 20 millones por empresa. Ese tamaño de inversión se considera robusto para la etapa inicial, lo que indica que la firma no está simplemente participando en rondas pequeñas, sino asumiendo posiciones relevantes en las empresas en las que cree. Esto también sugiere que Swish Ventures busca una relación más cercana y activa con los fundadores, algo que va más allá del simple aporte financiero.
Los sectores elegidos para recibir estas inversiones no fueron seleccionados al azar. Ciberseguridad, inteligencia artificial industrial, IA física, defensa, tecnología gubernamental e infraestructura tecnológica son áreas que están en el centro de las discusiones más urgentes del mundo contemporáneo. La creciente digitalización de las economías globales, sumada al aumento de las amenazas cibernéticas y a la necesidad de modernización de infraestructuras críticas, crea una demanda real y creciente de soluciones innovadoras en estos segmentos. Apostar por estas verticales es, al mismo tiempo, una decisión comercialmente inteligente y un reflejo de una lectura cuidadosa sobre hacia dónde se dirige el mundo en los próximos años.
Vale destacar que la inteligencia artificial industrial, en especial, se ha mostrado como uno de los campos más prometedores dentro del ecosistema tech global. A diferencia de la IA orientada a consumidores finales, la IA industrial se enfoca en optimizar procesos productivos, cadenas de suministro, mantenimiento predictivo y automatización de operaciones complejas, todo esto con impacto directo en la eficiencia y la competitividad de las empresas. Cuando se suman estas tendencias al contexto geopolítico actual, que ha incrementado las inversiones en tecnologías de defensa y seguridad en diversas partes del mundo, queda claro que Swish Ventures está apuntando exactamente a los blancos correctos.
Quién está detrás de las inversiones y qué piensa Casspi sobre el futuro
Para entender la magnitud de lo que Swish Ventures está construyendo, es importante mirar también quién está del otro lado de la mesa, es decir, los inversionistas que apostaron por el fondo. Entre los nuevos respaldos de este tercer fondo se encuentran fondos de pensiones estadounidenses, universidades de primer nivel de Estados Unidos, family offices y la reconocida Sequoia Capital, una de las gestoras de venture capital más respetadas del planeta. Ese tipo de confianza no se conquista solo con una marca personal fuerte; viene de resultados concretos, de una tesis de inversión coherente y de un equipo que sabe lo que está haciendo.
Un punto curioso es que Casspi actúa como único socio gestor de la firma, lo cual es bastante inusual en operaciones de esta envergadura. Comandar en solitario una gestora con un portafolio valorado en más de US$ 60 mil millones exige no solo competencia técnica, sino también una capacidad impresionante de construir relaciones y tomar decisiones estratégicas con precisión.
En sus declaraciones, Omri Casspi ha sido bastante transparente al hablar sobre su visión. Según él, cerrar el tercer fondo en tan poco tiempo, con el apoyo de algunos de los principales inversionistas institucionales del mundo, representa ante todo un voto de confianza en los fundadores que la firma respalda. Casspi también reforzó que el nuevo fondo es una continuación directa de una estrategia enfocada, con el objetivo de ser el socio más relevante posible para los emprendedores más talentosos del mundo.
Otro pilar de esta filosofía es la selección cuidadosa. En vez de repartir recursos entre decenas de empresas, Swish Ventures prefiere elegir con cuidado un pequeño número de fundadores excepcionales cada año, lo que permite actuar como verdaderos socios a lo largo de toda la trayectoria de estas startups. Esta distinción es fundamental en el universo del venture capital, donde el hype alrededor de ciertas tecnologías puede fácilmente opacar el análisis de viabilidad real de un negocio. El enfoque de Swish Ventures, por lo tanto, parece más criterioso que oportunista, algo que tiende a generar resultados más sostenibles a largo plazo.
Vale destacar también la conexión entre el ecosistema israelí de innovación y el mercado global de tecnología. Israel tiene una densidad impresionante de talentos en áreas como ciberseguridad, IA e ingeniería de software, y Swish Ventures está posicionada para ser un puente entre esos talentos y los grandes mercados consumidores alrededor del mundo. Esa combinación de acceso privilegiado a un ecosistema altamente calificado, sumada a una red global de relaciones que Casspi construyó durante su carrera en el baloncesto y en el mundo de los negocios, coloca a la firma en una posición bastante diferenciada dentro del mercado de inversiones en startups de alta tecnología 🚀
