Armenia puede parecer un destino poco probable para unas prácticas de UI/UX, pero fue exactamente ahí donde Sunni Sarkisian viajó este verano. Desde Arlington, en Virginia, hasta Gyumri, la segunda ciudad más grande de Armenia, el camino fue largo — y lleno de giros inesperados. Sunni, que cursa el tercer año de universidad, es estudiante de VCU Arts, la escuela de artes de la Virginia Commonwealth University, y estudia dos carreras al mismo tiempo: artes de la comunicación y diseño gráfico. Con raíces familiares en Armenia, una nación del oeste de Asia que formó parte de la Unión Soviética, la elección del destino de las prácticas tenía un significado especial. Pero lo que hizo esta historia todavía más interesante fue el camino para llegar hasta allí. El apoyo económico que Sunni esperaba de su familia no se concretó, y fue entonces cuando la VCU entró en escena con un programa de financiamiento que lo cambió todo. El resultado fue una experiencia que mezcló herencia cultural, crecimiento profesional y mucho aprendizaje sobre el mundo real del diseño de interfaces. 🎨 Y spoiler: valió cada kilómetro recorrido.
Cuando el origen se convierte en inspiración profesional
Crecer escuchando historias sobre Armenia es una cosa. Trabajar allí, sumergida en proyectos reales de UI/UX, es completamente diferente. Para Sunni Sarkisian, originaria del norte de Virginia, la decisión de hacer las prácticas en el país de origen de su familia no fue solo una elección profesional — fue casi un llamado. Gyumri, la ciudad donde pasó el verano, es la segunda más grande de Armenia y alberga una escena cultural vibrante dentro del país. Entonces, desde el punto de vista del diseño gráfico y la experiencia de usuario, el entorno no podía ser más estimulante. La ciudad tiene una energía propia, con influencias históricas que aparecen hasta en la arquitectura, en los colores de las calles y en la forma en que las personas interactúan con los espacios a su alrededor — todo eso es combustible para quien trabaja en UI/UX.
Estoy muy contenta de haber conseguido esta oportunidad, contó Sunni. También quiso agradecer a la VCU por el apoyo generoso que hizo posible el viaje. Dentro de VCU Arts, Sunni ya acumulaba una base sólida en los dos frentes que decidió explorar de forma simultánea: artes de la comunicación y diseño gráfico. Estudiar dos carreras al mismo tiempo es un desafío en sí mismo, pero cuando logras conectar ese conocimiento con una experiencia práctica en otro país, el aprendizaje salta a otro nivel. Las prácticas en Armenia funcionaron como una especie de laboratorio real, donde la teoría y la práctica se encontraron de forma muy concreta.
Este tipo de experiencia también plantea una cuestión interesante sobre cómo el UI/UX necesita adaptarse a diferentes contextos culturales. En el diseño digital, la sigla UI se refiere a la interactividad, la apariencia y la sensación de un sitio web o producto, mientras que UX tiene que ver con la experiencia general que el usuario tiene con él. Lo que funciona visualmente y en términos de navegación para un público estadounidense puede no funcionar de la misma manera para usuarios armenios. Tipografías, jerarquía de información, patrones de lectura, paleta de colores — todo eso cambia dependiendo de dónde se va a usar el producto y por quién. Para Sunni, tener raíces en la cultura local fue una ventaja enorme, porque podía ver los proyectos con dos miradas al mismo tiempo: la de la diseñadora formada en la VCU y la de alguien que entiende, desde adentro, el contexto cultural donde ese producto va a existir. 🌍
El proyecto: una plataforma educativa para enseñar programación
Las prácticas de Sunni se realizaron en una empresa que estaba desarrollando un sitio web educativo orientado a la enseñanza de código. Su misión era bastante específica y llena de detalles técnicos importantes. Mi trabajo era crear las interfaces y el UI para su sitio móvil, especialmente para iPhone y iPad, explicó. La empresa quería asegurarse de que el sitio fuera fácil de leer en todos los formatos, lo que exige un cuidado enorme con la responsividad y la legibilidad en pantallas de diferentes tamaños.
Para dar vida al proyecto, Sunni utilizó una combinación de herramientas que muchos diseñadores conocen bien. Empezó usando la aplicación de ilustración digital Procreate para esbozar las interfaces iniciales. Después, esos bocetos se subían a la nube y se importaban en Figma, la famosa herramienta de diseño colaborativo, donde el diseño final tomaba forma. Este flujo de trabajo — boceto a mano en Procreate y refinamiento en Figma — es un ejemplo práctico de cómo los profesionales de UI/UX transforman ideas sueltas en interfaces listas para el mundo real. Es el puente entre la creatividad artística y la ejecución técnica funcionando en la práctica. 💻
El papel de la VCU cuando el plan original se derrumbó
No todo salió como estaba planeado desde el principio. El apoyo económico con el que Sunni contaba de parte de su familia simplemente no llegó, y eso puso todo el viaje en riesgo. Para muchos estudiantes, ese habría sido el final de la historia — una oportunidad perdida por falta de recursos. Pero la VCU cuenta con el Internship Funding Program, un programa de financiamiento pensado justamente para situaciones como esta, que ayuda a cubrir los gastos que los estudiantes enfrentan al buscar prácticas no remuneradas. Fue ese programa el que salvó las prácticas de no concretarse.
El apoyo de la VCU tuvo un impacto muy concreto en el día a día de Sunni en Gyumri. Aunque su familia estaba dispuesta a alojarla, la conexión de Wi-Fi de la casa no era la mejor — lo que, para alguien que necesita trabajar con diseño digital, es prácticamente un bloqueo. Con ese financiamiento de la VCU, pude encontrar un apartamento agradable cerca de mi trabajo y con una conexión lo suficientemente buena para trabajar desde casa, contó. Es decir, el dinero no fue solo una ayuda simbólica: resolvió un problema práctico que podría haber comprometido todo su desempeño en las prácticas.
El programa de financiamiento de la VCU está enmarcado en una filosofía más amplia de la universidad, que entiende que el aprendizaje ocurre de formas muy diferentes — y que a veces el aprendizaje más valioso de un estudiante de diseño gráfico o UI/UX va a suceder lejos de las aulas, en contacto con mercados, culturas y problemas que nunca habría encontrado en el campus. Vale destacar que este programa se sostiene con una combinación de fuentes: recursos internos de la propia universidad, fondos de donantes y presupuestos de organismos vinculados a la educación superior de Virginia. Este tipo de estructura de apoyo es lo que diferencia a las instituciones que forman profesionales preparados para el mundo real. 🎓
Una trayectoria llena de curvas hasta llegar a la VCU
Así como el viaje a Armenia tuvo sus contratiempos, el camino de Sunni hasta la VCU también tuvo algunas curvas. Desde siempre le gustó dibujar y, ya en la preparatoria, sabía que quería incorporar esa pasión a una carrera. El punto de partida, sin embargo, fue diferente al destino final. Comenzó estudiando diseño y producción de videojuegos en la Universidad Drexel, en Filadelfia.
Fue durante unas prácticas de diseño gráfico que llegó el punto de inflexión. Me di cuenta de que disfrutaba mucho más haciendo esto que la producción técnica de videojuegos, reveló Sunni. Esa constatación fue lo que la inspiró a transferirse a VCU Arts la primavera pasada y a cambiar oficialmente de carrera. Entonces, aunque los lazos de Sunni con la VCU son recientes, ya son fuertes — en buena parte gracias al apoyo financiero que hizo viable el verano en Armenia. Esta historia muestra lo importante que es tener el valor de reevaluar decisiones y seguir aquello que realmente tiene sentido, incluso cuando eso significa empezar de nuevo en otro lugar.
Lo que unas prácticas de UI/UX en otro país realmente enseñan
Trabajar en UI/UX en un país diferente al tuyo es una experiencia que mueve muchas capas al mismo tiempo. A nivel técnico, aprendes a manejar herramientas, flujos de trabajo y metodologías que pueden ser diferentes a las que conocías. A nivel humano, aprendes a comunicarte, a colaborar y a resolver problemas en un entorno donde no todo funciona como estabas acostumbrado. Para Sunni, ese aprendizaje fue bastante directo: Estas prácticas me enseñaron cómo es trabajar en un entorno laboral normal, de nueve a cinco, dijo. La experiencia fortaleció sus habilidades de comunicación profesional y la ayudó a construir relaciones interpersonales — competencias que valen oro en cualquier carrera.
Otro punto que este tipo de experiencia pone en evidencia es la importancia de la investigación con usuarios reales dentro del proceso de UI/UX. Cuando estás diseñando para un público que conoces de cerca — ya sea por herencia cultural o por convivencia — la empatía que es tan fundamental en el diseño de interfaces deja de ser un ejercicio teórico y se convierte en algo genuino. Empiezas a percibir de una manera mucho más profunda cómo piensan las personas, qué esperan de una interfaz, dónde se pierden y qué les hace sentir que un producto fue hecho para ellas. Ese tipo de sensibilidad es difícil de aprender en un entorno controlado, y es exactamente lo que experiencias como la de Sunni en Armenia logran desarrollar.
Desde el punto de vista del portafolio, unas prácticas internacionales en UI/UX o diseño gráfico también tienen un peso diferente. Demuestran que el profesional tiene capacidad de adaptarse, de trabajar en contextos desconocidos y de entregar resultados incluso cuando el entorno no es familiar. Para reclutadores y empresas que trabajan con productos globales — o que tienen la ambición de llegar a mercados internacionales — este tipo de experiencia es exactamente lo que diferencia a un candidato de otro con formación técnica equivalente. El recorrido de Sunni, de la VCU hasta Gyumri, es el tipo de historia que marca la diferencia en una entrevista y que ningún proyecto de facultad puede sustituir. 💼
Al final del día, lo que la experiencia de Sunni Sarkisian demuestra es que las mejores historias de formación profesional rara vez siguen un camino recto. Tienen obstáculos, giros inesperados y momentos en los que parece que todo se va a complicar. Pero cuando hay determinación, un buen respaldo institucional — como el que la VCU ofreció — y una conexión genuina con el propósito detrás de la elección, el resultado tiende a superar cualquier expectativa. Armenia fue mucho más que un destino de prácticas: fue el lugar donde una diseñadora encontró sus raíces y su voz profesional al mismo tiempo. Y eso, en el mundo del UI/UX y del diseño gráfico, vale más que cualquier certificado.
