Logan Township quiere prohibir centros de datos de inteligencia artificial y envía un mensaje claro al sector tecnológico
Los centros de datos de inteligencia artificial se están expandiendo por Estados Unidos a una velocidad impresionante, y no todo el mundo los recibe con los brazos abiertos.
En Logan Township, una ciudad de aproximadamente 6 mil habitantes en el condado de Gloucester, en New Jersey, la respuesta llegó rápida y directa: una propuesta de ley que, si se aprueba, va a prohibir definitivamente la instalación de cualquier centro de datos dentro de los límites de la ciudad. La medida fue presentada por el consejo municipal la semana pasada y también impide la conversión de naves y almacenes ya existentes en centros de procesamiento de datos.
La iniciativa surgió en medio de rumores que estaban circulando en internet sobre la llegada de un gran proyecto de infraestructura de IA a la región, conocido como Earth Station 76. El alcalde Frank Minor se encargó de desmentir públicamente esa información.
En la reunión del consejo, Minor no dejó margen para dudas: no queremos centros de datos, y ninguna cantidad de dinero cambiaría eso. 💬
Esta postura puede parecer radical a primera vista, pero refleja una preocupación real que está creciendo en varias ciudades del estado sobre los impactos que estas estructuras gigantescas traen para el medio ambiente y para la calidad de vida de las comunidades locales.
Qué hay detrás de la decisión de Logan Township
La propuesta de prohibición en Logan Township no surgió de la nada. Es el resultado de una acumulación de preocupaciones que vecinos y autoridades locales venían discutiendo desde hace algún tiempo, especialmente con el avance acelerado de la inteligencia artificial y la demanda creciente de infraestructura de procesamiento de datos. El boom de la IA generó una carrera global por espacio físico para instalar servidores, y ciudades más pequeñas en los alrededores de grandes centros urbanos terminaron convirtiéndose en objetivos naturales para este tipo de emprendimiento, justamente por ofrecer terrenos más baratos y menos burocracia.
El problema es que los centros de datos modernos, especialmente los orientados a aplicaciones de inteligencia artificial, son operaciones de escala gigantesca. Consumen cantidades absurdas de energía eléctrica y necesitan sistemas de refrigeración que utilizan millones de litros de agua al año para mantener los servidores a temperatura operativa. Para una ciudad pequeña como Logan Township, con sus 23 millas cuadradas a lo largo del río Delaware, absorber ese tipo de impacto en la infraestructura local, en la red eléctrica y en los recursos hídricos es una ecuación que simplemente no cierra. Y fue exactamente eso lo que el consejo municipal puso sobre la mesa durante el debate.
Además del consumo de recursos, también está la cuestión del ruido y la generación de calor. Instalaciones de este tamaño funcionan 24 horas al día, siete días a la semana, y producen niveles de ruido que pueden afectar directamente a quienes viven en las cercanías. La propuesta legislativa en discusión en la ciudad refleja un intento de poner el bienestar de la comunidad por delante de cualquier beneficio económico que pudiera venir junto con estos proyectos, y el alcalde dejó claro que esa es la prioridad número uno de la administración local. 🏘️
La ordenanza también apunta a centros de detención migratoria
Un detalle importante de la propuesta legislativa de Logan Township es que no se limita solo a los centros de datos. La misma ordenanza también incluye una prohibición de centros de detención migratoria dentro de los límites de la ciudad, una medida que hace referencia directa a proyectos como el que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) intentó implantar en un almacén en la ciudad de Roxbury, en el condado de Morris.
Según el alcalde Minor, esta podría ser la primera prohibición de este tipo en todo el estado de New Jersey. La combinación de las dos prohibiciones en una única ordenanza muestra que la administración local está usando todas las herramientas legislativas disponibles para blindar a la comunidad contra proyectos de gran envergadura que puedan transformar el perfil de la ciudad sin el consentimiento de los vecinos.
La propuesta ahora necesita pasar por el análisis de la junta de planificación de la ciudad, y una votación final del consejo municipal está programada para el 21 de abril. Si se aprueba, la ordenanza cerrará efectivamente las puertas de Logan Township a cualquier inversión en este segmento.
El caso Earth Station 76 y los rumores desmentidos
Parte de la urgencia detrás de la propuesta de prohibición tiene que ver con información que comenzó a circular en internet sobre un supuesto proyecto llamado Earth Station 76, que estaría a punto de comenzar sus operaciones dentro de Logan Township. El alcalde Minor fue categórico al desmentir esos rumores en una entrevista con NJ.com.
Según Minor, la ciudad no recibió ninguna propuesta formal para la construcción de un centro de datos, no tuvo reuniones con empresas del sector y no espera recibir ningún proyecto de ese tipo en caso de que la ordenanza sea aprobada.
La confusión puede haber surgido a raíz de otro gran emprendimiento ya aprobado en la región. En julio de 2023, la ciudad concedió aprobación de planos a la Stalwart Logan Holding Company, que planea construir dos naves industriales de más de 1 millón de pies cuadrados a lo largo de la Ruta 130. La empresa también garantizó un préstamo puente de 42,75 millones de dólares con SKW Funding para el Logan Township Industrial Park, un terreno de 171 acres.
Sin embargo, Stalwart Equities no presentó ningún plan para convertir esos almacenes en un centro de datos, de acuerdo con el alcalde. La empresa no respondió a las solicitudes de comentarios hechas por NJ.com. Por fuera, los centros de datos frecuentemente se parecen a grandes naves industriales, lo que puede haber alimentado las especulaciones locales. Por dentro, sin embargo, albergan filas y filas de servidores que procesan volúmenes masivos de datos. 🏗️
El impacto ambiental de los centros de datos de IA
Para entender por qué las ciudades están levantando barreras contra los centros de datos, es importante tener una noción clara del tamaño del impacto ambiental que estas estructuras generan. Un solo centro de datos de gran escala puede consumir cantidades enormes de energía, el equivalente al consumo de decenas de miles de viviendas. Cuando hablamos de instalaciones orientadas específicamente a entrenar y operar modelos de inteligencia artificial, esos números pueden ser aún mayores, ya que los procesadores especializados para IA, como las GPUs y TPUs, tienen una demanda energética muy superior a la de servidores convencionales.
El consumo de agua es otro punto crítico que raramente aparece en los titulares, pero que preocupa mucho a las comunidades locales. Los sistemas de enfriamiento evaporativo, ampliamente usados en estos centros de procesamiento, pueden consumir millones de litros de agua al año. En regiones que ya enfrentan presión sobre los recursos hídricos o que dependen de fuentes locales para el abastecimiento, la llegada de un centro de datos puede representar una amenaza real a la disponibilidad de agua para la población. Este es uno de los argumentos más fuertes que vecinos de Logan Township y de otras ciudades de New Jersey han llevado a los debates públicos sobre el tema.
Existe además el debate sobre la huella de carbono. Incluso cuando las empresas afirman utilizar energía renovable, toda la cadena de producción y distribución de electricidad todavía involucra emisiones considerables. Además, la expansión acelerada de los centros de datos presiona las redes eléctricas locales, lo que muchas veces lleva a la necesidad de activar centrales termoeléctricas movidas por combustibles fósiles para suplir la demanda. El medio ambiente siente el peso de eso, y las comunidades que viven cerca de estas instalaciones terminan cargando con las consecuencias de un crecimiento que, en la mayoría de los casos, no trae beneficios directos para ellas. ⚡🌿
Otras ciudades de New Jersey siguen el mismo camino
El movimiento en Logan Township no es un caso aislado. Otras ciudades de New Jersey ya han tomado medidas similares para frenar la llegada de centros de datos de inteligencia artificial.
A unos 16 kilómetros de distancia, Harrison Township, también en el condado de Gloucester, presentó recientemente una ordenanza para prohibir centros de datos. La propuesta de Harrison sigue la misma lógica de Logan: bloquea la construcción de nuevas instalaciones e impide la conversión de edificios existentes en centros de procesamiento de datos. La votación final está prevista para este mismo mes.
El alcalde de Harrison, Adam Wingate, dijo en un comunicado oficial que, aunque los centros de datos puedan ofrecer beneficios fiscales, la ciudad cree que es importante no transformar la comunidad en un campo de pruebas sin que existan salvaguardas claras y comprobadas.
En Millville, en el condado de Cumberland, las autoridades locales también están trabajando para bloquear este tipo de emprendimiento. El argumento de las administraciones municipales es el mismo: las normas de zonificación actuales no fueron escritas pensando en centros de datos, y es necesario actuar rápido para llenar ese vacío antes de que la industria se instale sin ningún tipo de control. 📋
El caso de Vineland y el ruido que no para
Si las ciudades que están proponiendo prohibiciones quieren evitar problemas futuros, la situación en Vineland, en el condado de Cumberland, muestra exactamente lo que pasa cuando un proyecto avanza sin que la comunidad esté preparada.
Los vecinos de Vineland se quedaron impactados al descubrir que un centro de datos de 2,6 millones de pies cuadrados ya estaba casi a la mitad de su construcción dentro de la comunidad. La instalación está siendo construida por DataOne y es operada por el Nebius Group, una empresa con sede en los Países Bajos que cerró un contrato de 17 mil millones de dólares para proporcionar potencia computacional de inteligencia artificial a Microsoft a través de este sitio.
El principal problema reportado por los vecinos es un zumbido constante proveniente del lugar, que ya estaría perturbando el día a día del vecindario e impidiendo que muchas personas duerman por la noche. DataOne afirmó que el ruido es temporal y está ligado a las actividades de construcción en curso, y que el proyecto cumple con las regulaciones locales.
Este caso sirve como una alerta práctica para otras ciudades de la región. Es el tipo de situación que alimenta directamente el sentido de urgencia visto en Logan Township, Harrison Township y Millville. 🔊
New Jersey en el centro del debate nacional
New Jersey se convirtió en un campo de batalla simbólico en el debate sobre la expansión de la infraestructura de inteligencia artificial en Estados Unidos. El estado tiene una ubicación geográfica privilegiada, cerca de Nueva York y con buena conectividad de fibra óptica, lo que lo hace atractivo para empresas de tecnología que quieren instalar nuevos centros de datos en la costa este. Pero esa misma proximidad con grandes centros poblacionales significa que las comunidades locales son más densas, más organizadas políticamente y más vocales cuando se trata de defender sus intereses.
En los últimos meses, otros municipios del estado también comenzaron a discutir medidas restrictivas para controlar la expansión de este tipo de instalación. La preocupación por el medio ambiente, por la presión sobre la red eléctrica y por el uso de agua ha movilizado a grupos de vecinos y forzado a las administraciones locales a posicionarse sobre un tema que, hasta hace poco tiempo, estaba lejos de las agendas municipales. El avance de la IA convirtió esta discusión en urgente e inevitable, y ciudades como Logan Township están sirviendo de ejemplo para otras que todavía no saben cómo reaccionar ante esta presión.
A nivel estatal, legisladores de New Jersey también comenzaron a mirar con más atención el tema, evaluando la posibilidad de crear regulaciones más amplias que definan criterios ambientales mínimos para la aprobación de nuevos proyectos de centros de datos. La idea es que exista algún tipo de estandarización que proteja a las comunidades sin necesariamente bloquear toda inversión en infraestructura tecnológica. Pero mientras ese debate avanza a ritmo legislativo, las ciudades más pequeñas están tomando la delantera y decidiendo por su cuenta qué quieren y qué no quieren dentro de sus fronteras. 🗺️
Crecimiento de la IA versus calidad de vida local
Hay un punto de tensión real entre el avance de la inteligencia artificial y los intereses de las comunidades que quedan en el camino de la expansión de esta infraestructura. Las big techs y las empresas de cloud computing argumentan que los centros de datos generan empleos, aumentan la recaudación municipal con impuestos y contribuyen al desarrollo económico regional. Y eso no es mentira. En algunos lugares, estas instalaciones realmente trajeron beneficios tangibles para la economía local. El problema es que esos beneficios raramente llegan de forma equilibrada, y la carga ambiental tiende a distribuirse de manera muy desigual entre quienes lucran con el negocio y quienes viven al lado de las instalaciones.
En Logan Township, la percepción que prevaleció fue que los costos serían mayores que cualquier ganancia financiera potencial. La ciudad tiene características rurales y suburbanas que sus vecinos claramente quieren preservar, y la llegada de una infraestructura industrial de gran envergadura choca directamente con ese perfil. Este tipo de elección es legítimo y representa exactamente el tipo de autonomía que los gobiernos locales deberían tener para tomar decisiones sobre el futuro de sus comunidades, especialmente cuando los impactos en el medio ambiente son concretos y medibles.
Los críticos de estas instalaciones señalan que los centros de datos de IA generan preocupaciones sobre el ruido constante, el consumo absurdo de energía y los impactos ambientales que vienen junto con enormes almacenes llenos de servidores funcionando sin parar. Las autoridades locales defienden que las medidas restrictivas son una forma de anticiparse al crecimiento acelerado de esta industria, ya que muchas normas de zonificación existentes simplemente no contemplaban la existencia de este tipo de emprendimiento.
Lo que el caso de Logan Township deja claro es que el crecimiento de la IA no es un proceso neutro. Tiene costos físicos, energéticos y ambientales que necesitan ser discutidos con transparencia, y las comunidades que serán directamente afectadas por esta infraestructura tienen todo el derecho de participar en esas decisiones. La prohibición propuesta puede ser vista como un gesto simbólico por algunos, pero representa algo mucho mayor: la necesidad urgente de crear reglas claras sobre cómo y dónde puede ocurrir esta expansión, sin atropellar a quienes ya viven en esos lugares. 🌍
La discusión sobre los límites del crecimiento de los centros de datos de inteligencia artificial está lejos de terminar. Con la votación final en Logan Township programada para el 21 de abril y otras ciudades de New Jersey siguiendo el mismo camino, el estado podría estar definiendo un modelo de resistencia comunitaria que resonará mucho más allá de sus fronteras.
