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La transformación del trabajo en la era de la inteligencia artificial — lo que el CMO de UiPath tiene que decir al respecto

El trabajo tal como lo conocemos está cambiando — y rápido. Cada CEO está hablando de inteligencia artificial, y la mayoría de los empleados se pregunta qué significa eso para su sueldo a fin de mes.

Hace cinco años, UiPath salió a bolsa prometiendo algo bastante directo: automatizar tareas repetitivas y devolverle tiempo a las personas. La propuesta era simple, pero poderosa — quitarle de las manos humanas esas actividades mecánicas, repetitivas y que consumen energía sin aportar valor real al negocio. Y funcionó muy bien. La empresa creció, ganó mercado y se consolidó como líder de categoría en automatización de procesos robóticos, o RPA.

Pero el mundo corporativo evolucionó, la inteligencia artificial entró en escena de lleno, y ahora la conversación se volvió mucho más compleja y, al mismo tiempo, mucho más interesante. Lo que antes era una discusión sobre eficiencia operativa se convirtió en una conversación sobre el futuro del trabajo en sí — sobre cómo se van a reorganizar las empresas, qué habilidades van a importar y de qué forma humanos y máquinas van a compartir el mismo entorno productivo.

Hoy, la empresa ya no habla solo de automatización — habla de orquestación de negocios agéntica, de hacer que agentes de IA, robots y humanos trabajen juntos de forma coordinada, como piezas de un engranaje bien ajustado. Este cambio de lenguaje no es solo estético. Refleja una transformación profunda en la filosofía de UiPath y en lo que la empresa ve como el siguiente gran paso de la tecnología aplicada a los negocios.

El CMO de UiPath, Michael Atalla, concedió una entrevista exclusiva para The Rundown AI, y la charla fue directo al grano. Entre los temas abordados están:

  • Qué cambió y qué se mantuvo igual en cinco años desde la salida a bolsa
  • Por qué la mayoría de los proyectos de inteligencia artificial todavía fracasan antes de salir del piloto
  • Qué está pasando realmente con los empleos
  • Y dónde el factor humano sigue siendo — y va a seguir siendo — insustituible

Si trabajas en tecnología o sigues de cerca la carrera de la IA en las empresas, este es exactamente el tipo de conversación a la que vale la pena prestar atención. 👇

Cinco años después de la salida a bolsa: qué cambió y qué se mantuvo igual

En 2020, UiPath tocó la campana de la bolsa como líder de categoría en automatización de procesos robóticos. En esa época, la promesa era clara: automatiza la tarea, libera a la persona. Y eso funcionó — sigue funcionando, de hecho. Pero el panorama cambió bastante.

Según Atalla, si entras hoy en la mayoría de las grandes empresas, vas a encontrar decenas de automatizaciones corriendo en paralelo sin ninguna forma real de conectarlas entre sí — o de conectarlas con lo que el negocio realmente está intentando lograr. La pregunta que los clientes hacían hace cinco años era ¿podemos automatizar esto?. Ahora, la pregunta se convirtió en ¿cómo hacemos que todo esto funcione junto?

La respuesta, en la visión de UiPath, es la orquestación. Agentes de IA, automatizaciones, personas y sistemas operando de punta a punta, con visibilidad sobre todo el flujo. Ya no se trata solo de automatizar una etapa — se trata de garantizar que todas las etapas se comuniquen entre sí de manera inteligente y gobernada.

Pero hay algo que, según el CMO, no cambió nada en estos cinco años: la tecnología debe quitar fricción del trabajo de las personas, no agregar nuevos tipos de fricción. Esa es la apuesta que permanece intacta desde el primer día.

Lecciones de quien ya atravesó una revolución antes

Antes de llegar a UiPath, Atalla pasó 15 años en Microsoft, liderando el marketing de Office durante la migración de on-premise a Office 365 en la nube. Y recuerda esa experiencia con una claridad que ayuda a entender el momento actual de la IA.

En 2011, estaba presentando funcionalidades como la visualización de conversaciones de Exchange y el botón de no responder a todos para clientes que tenían miedo de sacar el correo de un servidor que podían tocar físicamente. ¿La lección que quedó? Puedes tener el producto correcto y aun así perder al cliente si no logras ayudarlo a repensar cómo funciona el trabajo.

En la época de la nube, Microsoft no estaba vendiendo software — estaba pidiendo a las personas que cambiaran la forma en que colaboraban, dónde almacenaban información y si confiaban en un sistema invisible. Las empresas que se quedaron trabadas en la transición a la nube no carecían de ambición. Simplemente tomaron lo que tenían y lo tiraron a la nube sin rediseñar nada.

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Y según Atalla, ese mismo patrón se está repitiendo ahora con la inteligencia artificial. Las conversaciones sobre IA se fijan en el modelo — en lo que puede hacer en teoría. Pero a las empresas no les importa la teoría. Quieren saber si la cosa funciona de forma confiable, dentro de flujos reales de trabajo, con responsabilidad real.

La provocación que queda: si tu equipo está evaluando herramientas de IA ahora, la pregunta para la próxima reunión con proveedores tiene que cambiar. En vez de preguntar ¿qué hace este modelo?, la pregunta debería ser ¿cómo tiene que ser nuestro flujo de trabajo para que esto funcione de verdad? Falla en eso y puedes terminar entre el 70 a 80% de las empresas que nunca pasan de la fase de piloto.

El muro que la mayoría de los proyectos de IA nunca logra superar

Esta es una de las preguntas más honestas que cualquier persona del sector puede hacer hoy. La inteligencia artificial está en todas partes — en las presentaciones a inversores, en los roadmaps de producto, en los comunicados para accionistas. Pero cuando miras dentro de las empresas y preguntas cuántos de esos proyectos realmente llegaron a producción y están generando resultados, el número cae feo.

Entre el 70% y el 80% de las iniciativas de IA agéntica nunca pasan de la fase piloto. Y Atalla es bastante directo sobre los motivos: los pilotos de IA casi siempre corren aislados. Un agente en un rincón del negocio, una automatización en otro. Ninguna visibilidad entre ellos. El piloto funciona, la dirección pregunta cuál es el siguiente paso, y nadie tiene una respuesta concreta. Los costos se acumulan. Los resultados se vuelven difíciles de medir. Y eventualmente, alguien decide que no valió la pena.

Según Atalla, el problema rara vez es la tecnología en sí. El cuello de botella está en la coordinación — o mejor dicho, en la falta de ella. Las empresas construyen soluciones de IA de forma aislada, sin considerar cómo esos sistemas van a comunicarse con los procesos existentes, con los datos heredados y, sobre todo, con las personas que van a usar todo esto en el día a día.

Las organizaciones que están logrando superar esa etapa no están haciendo nada radical. Simplemente dejaron de tratar a los agentes de IA como herramientas para implantar y empezaron a tratarlos como componentes de un flujo de trabajo mayor y gobernado. Ese es todo el juego.

Cuando la inversión fuerte se convierte en decepción

Una encuesta citada en la entrevista reveló que casi la mitad de las organizaciones clasifican la IA como una decepción masiva, a pesar de inversiones fuertes. Y según Atalla, nadie empieza queriendo fracasar en esto. La ambición está presente de arriba a abajo — desde el CEO hasta la persona cuyo día a día debería volverse más fácil.

Cuando ves números así, casi nunca es un problema de motivación. Lo que Atalla escucha de los clientes es un problema de coordinación. Las empresas automatizaron tareas, pusieron herramientas de IA a funcionar, pero esas herramientas no están conectadas con lo que el negocio está intentando lograr. El retorno sobre la inversión desaparece en ese vacío.

Los clientes que logran romper esa barrera empiezan con una pregunta diferente: no ¿qué herramienta de IA debemos comprar?, sino ¿dónde empieza el trabajo, dónde se pasa adelante, dónde se están tomando las decisiones? Empieza por ahí, y las elecciones tecnológicas se vuelven mucho más claras.

Es ahí donde la propuesta de orquestación de UiPath empieza a tener mucho sentido. En vez de tratar la IA como una herramienta autónoma que resuelve todo sola, la empresa defiende que el verdadero valor aparece cuando conectas agentes de inteligencia artificial, robots de automatización y colaboradores humanos dentro de un flujo coordinado. Cada parte del sistema hace lo que hace mejor — la IA procesa lenguaje y toma decisiones basadas en datos, el robot ejecuta tareas estructuradas con precisión, y el humano se encarga del contexto, la excepción y el juicio que ninguna máquina logra replicar todavía con confianza.

Rediseñar flujos de trabajo para IA es importante, pero el paso siguiente es garantizar que las herramientas que corren dentro de esos flujos se mantengan alineadas con los objetivos del negocio. Cuando eso ocurre, el valor se multiplica — cada herramienta se vuelve más útil porque está funcionando como parte de un sistema. 📈

Qué está pasando de verdad con los empleos

Esta es la parte que más genera ansiedad — y también la que más sufre de desinformación. Cuando la automatización avanza, la narrativa más fácil es la del empleo destruido. Pero la realidad que muestran los datos, y que Atalla refuerza en la entrevista, es mucho más matizada de lo que los titulares de impacto sugieren.

La desconexión entre especialistas y público general

Un dato impresionante mencionado en la conversación: tres cuartas partes de los especialistas en IA son optimistas sobre el impacto de la tecnología en los empleos. Pero solo el 23% del público está de acuerdo. ¿Quién está más cerca de la realidad?

Según Atalla, ambos grupos están viendo algo real — solo que están mirando partes diferentes del cuadro. Los especialistas ven de lo que la tecnología es capaz. El usuario final ve lo que se le está entregando a la tecnología y se pregunta qué le queda a él. Y esa es una lectura razonable de las señales.

Pero lo que Atalla se empeña en contestar es la idea de que la participación humana se vuelve opcional a medida que la IA se hace más inteligente. Un modelo de lenguaje no puede preguntar ¿deberíamos hacer esto?. No tiene motivación, no tiene sensibilidad, no tiene instinto para el riesgo. Cada sistema que UiPath implementa todavía necesita humanos para supervisarlo, hacer juicios y aplicarlo de formas que generen valor real. El rol evoluciona. La necesidad no desaparece.

¿La ansiedad en el mercado laboral está justificada?

Los números son concretos: las vacantes de entrada en desarrollo de software cayeron casi un 20% desde 2024, mientras que las posiciones senior crecieron. El propio CEO de UiPath ya dijo que el objetivo de la empresa es crecer sin aumentar la plantilla. Entonces la pregunta queda en el aire — ¿la ansiedad está justificada?

Atalla no esquiva la respuesta: la ansiedad es real y merece ser tomada en serio. Un número significativo de funciones de entrada está siendo remodelado ahora mismo. Y eso no es poca cosa, especialmente para quienes construyeron sus expectativas de carrera basándose en un panorama completamente diferente.

Pero la redistribución es más matizada de lo que los titulares sugieren. El trabajo rutinario y estructurado está siendo absorbido. Pero el trabajo en sí no desaparece — cambia de forma. Nuevos roles están surgiendo alrededor del diseño de flujos de trabajo, gobernanza de IA y gestión de procesos de punta a punta. La demanda existe. Las habilidades exigidas son las que cambian.

Atalla compartió un punto personal que ilustra bien la situación: su hija tiene 13 años. Cuando ella se postule a la universidad dentro de cinco años, los empleos por los que va a competir probablemente todavía ni tienen nombre. Eso puede ser un consuelo frío si tienes 24 años ahora. Pero tampoco es lo mismo que sustitución.

Lo que UiPath está viendo en la práctica, dentro de las empresas que ya implementaron sus soluciones de orquestación, es una redistribución de energía. Empleados que antes pasaban horas llenando formularios, moviendo datos entre sistemas y haciendo validaciones manuales ahora tienen espacio para trabajar en análisis más estratégicos, en la relación con clientes y en proyectos que realmente exigen inteligencia humana. No es una utopía — es un proceso que tiene fricción, exige recualificación y no siempre ocurre de forma justa o rápida. Pero la dirección es real y medible.

El punto central aquí es que la inteligencia artificial no está sustituyendo humanos — está sustituyendo tareas. Y esa distinción importa mucho. Un profesional que entiende cómo trabajar al lado de agentes de IA, que sabe cuándo intervenir, cuándo delegar y cuándo cuestionar una decisión automatizada, tiene un valor de mercado completamente diferente al de quien ignora esa realidad. UiPath llama a ese perfil human-in-the-loop — el colaborador que no fue eliminado por el sistema, sino que se convirtió en el eslabón más inteligente dentro de él.

Dónde la IA toma el control — y dónde no

Por más que la inteligencia artificial avance a una velocidad impresionante, existen dimensiones del trabajo humano que siguen siendo únicas — y probablemente van a seguir siéndolo durante un buen tiempo.

Cómo funciona en la práctica dentro de UiPath

Atalla dio un ejemplo concreto para ilustrarlo. Imagina un equipo de finanzas que necesita conciliar datos en cinco sistemas diferentes y perseguir aprobaciones por correo electrónico. La automatización se encarga de las partes estructuradas y repetitivas — extraer datos, cruzar registros, encaminar solicitudes. Un agente de IA entra cuando existe ambigüedad — señalando una anomalía, interpretando una factura que no encaja en el modelo estándar. La persona en ese puesto deja de hacer la conciliación y pasa a revisar las excepciones, tomando las decisiones que realmente exigen juicio.

El tiempo de la persona se desplaza hacia las cosas que solo ella puede hacer. Eso cambia cómo se siente el trabajo en el día a día — lo cual tiene un impacto mayor de lo que parece.

Agentes autónomos: qué es realidad y qué es hype

Con herramientas de agentes autónomos ganando tracción seria en el mercado, Atalla se empeña en separar lo que es realidad de lo que es proyección optimista. Según él, la conversación sobre autonomía total está muy por delante de lo que realmente está ocurriendo en la práctica.

Herramientas que usamos a diario

Lo que UiPath ve en el día a día es más específico y, en sus palabras, más interesante. Los agentes son muy buenos manejando datos no estructurados, tomando decisiones conscientes del contexto dentro de procesos definidos y gestionando excepciones. Piensa en comprensión de documentos, detección de fraude y triaje de atención al cliente — el tipo de trabajo donde la entrada no viene limpia y un sistema basado en reglas falla o necesita supervisión constante.

El trabajo determinístico y basado en reglas todavía corre mejor con automatización tradicional. Y las decisiones que conllevan responsabilidad real — aprobaciones, escalaciones, cualquier cosa con consecuencias — se quedan con personas.

El modelo a corto plazo es de agentes operando dentro de flujos de trabajo orquestados. Más responsabilidad cognitiva para la IA, sí. Pero todavía gobernada. Todavía observable. Todavía con humanos en los puntos que importan.

Mientras los grandes jugadores de IA de frontera siguen promoviendo la idea de autonomía total, el enfoque de UiPath tiene más los pies en la tierra — implantar agentes solo donde genuinamente destacan y dejar a los humanos en las tareas de mayor valor. Es menos emocionante como titular, pero mantiene la máquina funcionando con resultados concretos. Y esa es la versión de adopción de IA que realmente se sostiene a largo plazo.

Respuestas rápidas de Michael Atalla

Para cerrar la conversación, algunas preguntas directas que dieron respuestas bastante reveladoras:

¿Cuál es el mayor error de las empresas con respecto a la IA?

Atalla: Esperar que arregle un proceso roto. La IA hace que los buenos flujos de trabajo sean más rápidos y los malos más caros.

¿Qué hacen mal las empresas al presentar la IA a sus equipos?

Atalla: Enmarcar la IA como algo que les está pasando a las personas, en vez de algo que van a construir juntas. La ansiedad empieza en ese encuadre — y generalmente es evitable.

Si no estuvieras en UiPath, ¿qué problema de IA te gustaría resolver?

Atalla: La distancia entre lo que las organizaciones creen que la IA va a hacer por ellas y lo que realmente está configurada para hacer. Ese es un problema de claridad, no de tecnología. Y es genuinamente fascinante.

Qué llevarse de esta conversación

La entrevista con Michael Atalla pinta un retrato bastante sobrio y honesto del momento que estamos viviendo con la inteligencia artificial en las empresas. No es esa charla futurista desconectada de la realidad y tampoco es alarmismo sobre robots quitando todos los empleos.

El mensaje central es: la tecnología está lo suficientemente madura como para generar valor real, pero solo para quien está dispuesto a repensar cómo funciona el trabajo — no solo para quien compra la herramienta más brillante del mercado. La orquestación entre IA, automatización y personas no es solo una estrategia de producto de UiPath. Es, cada vez más, la forma en que las organizaciones que están teniendo éxito con IA se están estructurando.

Para quienes están en el mercado laboral, el mensaje también es claro: las habilidades que van a importar en los próximos años no son necesariamente las mismas que importaban hasta ayer. La adaptabilidad, el pensamiento crítico y la capacidad de trabajar al lado de sistemas inteligentes se están convirtiendo en diferenciadores competitivos reales. Y cuanto antes cada profesional interiorice esto, mejor posicionado estará para navegar los cambios que ya están ocurriendo. 🚀

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