Fotos de inmuebles potenciadas por IA están engañando a compradores, y el fenómeno ya tiene nombre: housefishing
Cuando la agente inmobiliaria Sonia Rodriguez llegó a visitar un apartamento de cuatro habitaciones y dos baños en Annandale, Virginia, esperaba encontrar exactamente lo que había visto en las fotos del anuncio: un espacio limpio, bien iluminado y listo para habitar. Lo que encontró al abrir la puerta fue algo muy diferente. Paredes con marcas de uso, ollas apiladas en la estufa y un gato mirándola fijamente desde lo alto de una cómoda desordenada. La diferencia entre lo que aparecía en el listing online y la realidad del inmueble fue un verdadero shock.
Esta historia, relatada a Business Insider, es un ejemplo cada vez más común de un fenómeno que ha ganado nombre propio en el mercado inmobiliario estadounidense: el housefishing. El término es una referencia directa al catfishing, esa práctica conocida de usar fotos engañosas en perfiles de citas. Solo que aquí el asunto involucra anuncios de inmuebles potenciados por inteligencia artificial, donde habitaciones sucias ganan brillo, muebles modernos aparecen de la nada y defectos estructurales simplemente desaparecen de las fotos. El resultado es una experiencia frustrante para compradores e inquilinos que pierden tiempo, dinero y energía visitando propiedades que simplemente no existen de esa manera.
La situación se ha vuelto tan seria en Estados Unidos que California ya aprobó una legislación específica exigiendo transparencia en la divulgación de fotos editadas digitalmente en anuncios inmobiliarios. La ley, conocida como Assembly Bill No. 723, entró en vigor en enero de 2026 y obliga a agentes y plataformas a informar claramente cuando una imagen fue alterada por herramientas digitales, incluida la IA. Pero, ¿será que eso es suficiente para frenar una tendencia que solo crece a medida que las herramientas de edición se vuelven más accesibles y sofisticadas?
La diferencia entre el anuncio y la realidad se está volviendo absurda
Rodriguez estima que entre el 30% y el 40% de los inmuebles que visita no corresponden exactamente a lo que aparece en las fotos de los anuncios. La agente de Virginia contó que aquella visita al apartamento en Annandale fue la primera vez en que la diferencia entre fotos y realidad fue tan drástica. ¿El veredicto de los clientes? Pasaron de largo.
La experiencia de Rodriguez no es un caso aislado. Jake Gordon, agente inmobiliario con base en Long Beach, California, relató haber llevado a un cliente a un inmueble y descubrir, al llegar, una sorpresa desagradable: líneas de energía eléctrica en el terreno que simplemente no aparecían en ninguna de las fotos del anuncio online.
Eso desperdició mi tiempo, el tiempo de mi cliente, y simplemente pareció publicidad engañosa, dijo Gordon a Business Insider. Agregó que muchos de sus clientes tienen rutinas intensas de trabajo y familia, lo que convierte cada visita a un inmueble en un compromiso significativo. Llegar al lugar y darse cuenta de que las fotos no representan la realidad genera una frustración difícil de ignorar.
Tanto Gordon como Rodriguez afirman que encuentran con frecuencia inmuebles significativamente diferentes de sus fotos potenciadas por IA, aunque el grado de divergencia varía de caso en caso. En las redes sociales, ejemplos particularmente exagerados de anuncios con ediciones de inteligencia artificial ya se han viralizado, provocando una ola de quejas de consumidores que acusan a la tecnología de viabilizar publicidad engañosa a gran escala.
Qué es el housefishing y por qué se expandió tan rápido
El housefishing es, en la práctica, el maquillaje digital exagerado de inmuebles en los anuncios online. Con el avance de las herramientas de IA generativa, se volvió absurdamente fácil y barato transformar cualquier ambiente. Una habitación vacía y sin gracia puede ganar muebles a medida, iluminación natural perfecta y acabados que no existen. Un patio abandonado puede convertirse en un jardín digno de revista. Y lo más preocupante: todo eso puede hacerse en cuestión de minutos, sin ningún conocimiento técnico de edición de imágenes.
El problema no está en la tecnología en sí. El llamado virtual staging, que es la decoración virtual de ambientes, existe desde hace años en el mercado inmobiliario y siempre fue una herramienta legítima de marketing. La diferencia es que antes esta práctica era costosa, realizada por profesionales especializados y generalmente acompañada de avisos claros informando que las imágenes eran meramente ilustrativas. Ahora, con la democratización de la IA, cualquier persona puede ir mucho más allá de la simple decoración y literalmente alterar la estructura del inmueble en las fotos. Grietas desaparecen, techos dañados parecen nuevos, baños antiguos ganan acabado moderno. Y muchas veces sin ninguna indicación de que aquello fue digitalmente manipulado.
Melody Storey, agente inmobiliaria en Oklahoma con más de dos décadas de experiencia en el sector, es un ejemplo de cómo la IA se ha integrado en el día a día de los profesionales del mercado. Contó a Business Insider que fue presentada a la herramienta por su hijo de 22 años, quien le sugirió que probara la tecnología para visualizar cómo quedaría uno de sus inmuebles de alquiler después de una gran remodelación.
Lo probé, la IA trajo algunas ideas y me encantó, contó Storey.
La agente acompañó de cerca la evolución tecnológica del sector. Antes de la popularización de plataformas como Zillow y Realtor.com, los anuncios de inmuebles se publicaban en periódicos, donde cabían apenas unas pocas fotos por página. La transición a lo digital obligó a profesionales como Storey a adaptarse. Pasó de pedir prestada la única cámara de la oficina para fotografiar inmuebles, a contratar fotógrafos por cientos de dólares, hasta llegar al punto actual en que hace todo con el celular. Ahora, con la IA, los mismos trucos de home staging que antes requerían la contratación de profesionales especializados pueden ejecutarse en segundos.
Ya usé virtual staging en el pasado, hecho por mi fotógrafo, pero ya no lo necesito. Ahora simplemente le digo a la IA lo que quiero, explicó Storey.
Herramientas de IA están facilitando (y complicando) el mercado
Sub Gautam, dueño de una agencia de software que también actuó como anfitrión de Airbnb en Londres, creó una herramienta de IA llamada PropertyPixel justamente para simplificar el proceso de mejora de fotos de inmuebles. Para probar los límites de la tecnología, fotografió su propio apartamento desordenado y deliberadamente empeoró el desorden antes de procesar las imágenes.
Tomé fotos de mi apartamento desordenado y lo desordenó aún más, solo para probar los límites de la herramienta, contó Gautam, de 31 años, a Business Insider.
Con PropertyPixel, Gautam logra organizar digitalmente su cocina y recoger ropa del piso sin necesidad de hacer realmente ninguna tarea doméstica. Reconoce que cuanto más usa la herramienta, mejores son los resultados, pero hace una salvedad importante sobre las limitaciones de la tecnología.
La IA tiene una aleatoriedad inherente. Hay que tener cuidado, advirtió.
E incluso quienes lucran directamente con estas herramientas reconocen que existe un límite ético claro. El propio Gautam trazó una línea que considera razonable: está bien que la IA recoja una camiseta de la cama o juguetes del piso. No está bien que la IA reemplace un papel tapiz rasgado.
Ashley Marks, fotógrafa especializada en inmuebles en la región del norte de Virginia, ahora ofrece mejoras con IA como parte de sus servicios. Sin embargo, siempre se asegura de advertir a los agentes contra los excesos. Según Marks, algunos agentes ya le han pedido que elimine manchas de alfombra o repare agujeros en paredes digitalmente. Su respuesta siempre es la misma: puedo hacerlo, pero si el inmueble va a estar así al momento de la visita, pueden tener problemas serios.
La respuesta regulatoria de California y el papel de la transparencia
La legislación aprobada en California es considerada pionera y representa un primer paso importante para lidiar con el housefishing de forma estructurada. La Assembly Bill No. 723, que entró en vigor el 1 de enero de 2026, determina que cualquier imagen digitalmente alterada usada en anuncios o material promocional de inmuebles debe incluir una divulgación clara. Además, cuando fotos alteradas digitalmente sean publicadas online, la versión original y sin editar también debe estar disponible para el consumidor.
Gordon, el agente de Long Beach, aplaudió la iniciativa de su estado. Se trata de transparencia, así que lo apoyo, dijo, aunque reconoció que hacer funcionar la ley en la práctica puede ser complicado. Para los agentes, puede representar una nueva capa de cumplimiento. El desafío será definir dónde queda la línea entre la mejora fotográfica normal y la alteración de la realidad de una propiedad.
Alan Zall, abogado y agente inmobiliario en California, también comentó a Business Insider que la ley es un comienzo, pero está lejos de ser una solución perfecta. Según él, es difícil legislar sobre algo donde la intención del agente puede ser ambigua. La cuestión es: ¿la intención de la persona que hizo esto era engañar, o realmente no entendía las complejidades de la IA por ser algo relativamente nuevo?
En el caso de Virginia, donde Rodriguez trabaja, no existe obligatoriedad legal de divulgar que las fotos fueron digitalmente alteradas. Sin embargo, observó que los llamados Realtors — agentes que son miembros de la Asociación Nacional de Agentes Inmobiliarios (NAR) — están vinculados a un código de ética que exige representación justa de las propiedades. El detalle es que un código de ética no es una ley, y no todo agente inmobiliario en Estados Unidos es miembro de la NAR. Entonces, técnicamente, esas reglas éticas no se aplican a todos los profesionales del sector.
Como bien define el propio artículo original de Business Insider: el uso de IA en el mercado inmobiliario todavía es una especie de lejano oeste, donde las reglas se están escribiendo conforme avanza el juego.
El panorama fuera de Estados Unidos y el impacto en Latinoamérica
La legislación californiana puede servir de modelo para otros estados estadounidenses y también para otros países. El mercado inmobiliario latinoamericano aún no cuenta con una regulación específica sobre el uso de inteligencia artificial en fotos de anuncios, pero la práctica ya se está extendiendo por la región. Con el crecimiento de las plataformas digitales de venta y alquiler, como Inmuebles24, Mercado Libre y Properati, la tendencia es que el housefishing también se convierta en una preocupación real en el escenario regional.
La discusión sobre transparencia en los anuncios inmobiliarios es algo que debe ganar fuerza en los próximos años, especialmente a medida que las herramientas de IA se vuelven más potentes y accesibles. Hoy, cualquier persona con un smartphone puede transformar completamente la apariencia de una habitación en pocos toques. Esto coloca una presión enorme sobre el mercado para establecer estándares claros de conducta y garantizar que los consumidores tengan información confiable para tomar decisiones tan importantes como la compra o alquiler de un inmueble.
El equilibrio entre tecnología y honestidad en el mercado inmobiliario
Es importante dejar claro que la inteligencia artificial no es la villana de esta historia. En realidad, cuando se usa de forma ética y transparente, puede ser una aliada poderosa tanto para quien vende como para quien compra inmuebles. El virtual staging bien hecho ayuda a los compradores a visualizar el potencial de un espacio vacío, facilitando la toma de decisiones. Las herramientas de IA también pueden usarse para generar descripciones más detalladas de los anuncios, crear recorridos virtuales inmersivos e incluso predecir tendencias de valorización en determinadas zonas.
El problema surge cuando la tecnología se usa para engañar, y no para informar. La línea entre marketing atractivo y publicidad engañosa en el mercado inmobiliario siempre existió, pero la inteligencia artificial está haciendo que esa frontera sea mucho más delgada y difícil de identificar.
Para agentes e inmobiliarias que desean destacarse de forma positiva, la transparencia puede convertirse en un diferencial competitivo real. Indicar claramente qué fotos fueron digitalmente alteradas, ofrecer comparativos entre imágenes originales y editadas y poner a disposición videos reales de los inmuebles son prácticas que construyen confianza con el público. En un mercado donde la desconfianza tiende a crecer por causa del housefishing, quienes apuesten por la honestidad tienen grandes posibilidades de ganarse la preferencia de los compradores más atentos y exigentes.
Como bien resumió la fotógrafa Ashley Marks al aconsejar a sus clientes agentes: si el defecto va a estar ahí al momento de la visita, no tiene sentido ocultarlo en la foto. La IA puede hacer muchas cosas, pero todavía no renueva paredes de verdad. 🏡
