CEO de ServiceNow advierte: el desempleo entre recién graduados podría llegar al 30% por culpa de la automatización con IA
La inteligencia artificial está rediseñando el mercado laboral a una velocidad que pocos previeron, y los jóvenes recién graduados están justo en el epicentro de esta transformación. Bill McDermott, CEO de ServiceNow, una gigante estadounidense de software valorada en 123 mil millones de dólares, hizo una declaración que encendió todas las alarmas posibles para quienes están saliendo de la universidad ahora mismo.
En una entrevista reciente con CNBC, McDermott afirmó que el desempleo entre universitarios recién graduados, que hoy ya ronda el 9%, podría alcanzar fácilmente el rango del 30% en los próximos años. ¿El motivo? Los agentes de IA, que están llegando a las empresas a escala masiva y asumiendo exactamente las funciones que antes estaban destinadas a profesionales en inicio de carrera.
Hoy, cerca del 5,6% de los recién graduados estadounidenses entre 22 y 27 años están desempleados, una cifra por encima del 4,2% de la población general, según datos del Federal Reserve Bank de Nueva York. Pero lo que preocupa no es solo el índice actual. Es la trayectoria que podría seguir conforme la automatización avanza sin dar señales de desaceleración.
McDermott previó que algo alrededor de tres mil millones de agentes digitales no humanos serán incorporados a las empresas para 2030. Estos agentes tienen la capacidad de ejecutar tareas rutinarias que tradicionalmente eran realizadas por empleados de nivel júnior e intermedio. Para el CEO, esto crea un escenario donde será cada vez más difícil para los jóvenes diferenciarse en un entorno corporativo. 👀
Qué hay detrás de esta proyección alarmante
Cuando McDermott habla de desempleo en el rango del 30% entre graduados, no está especulando en el vacío. Está observando una tendencia que ya se manifiesta dentro de las propias empresas de tecnología y software alrededor del mundo. Las contrataciones de nivel júnior, esas vacantes que históricamente funcionaban como puerta de entrada para quienes acababan de salir de la universidad, se están reduciendo de forma significativa y consistente.
Empresas que antes armaban equipos grandes con decenas de analistas, asistentes y coordinadores júnior en cada ciclo de reclutamiento ahora prueban equipos reducidos potenciados por herramientas de IA. El resultado práctico es que el volumen de oportunidades disponibles para quienes aún no tienen experiencia consolidada está cayendo, mientras que la competencia por esas vacantes restantes aumenta de forma expresiva.
La automatización no es una novedad, claro. Pero la velocidad con la que está penetrando en las capas más básicas del mercado corporativo es algo sin precedentes en las últimas décadas. Antes, cuando se hablaba de automatización, el foco estaba en líneas de producción, tareas manuales repetitivas y procesos industriales. Ahora, la conversación cambió completamente de nivel. Los agentes de IA pueden redactar informes, analizar volúmenes enormes de datos, responder correos electrónicos, organizar hojas de cálculo, crear presentaciones e hasta tomar decisiones simples con base en parámetros previamente definidos.
Todas estas son funciones que, hasta hace poco, constituían el día a día de los profesionales júnior, aquellos que justamente estaban aprendiendo cómo funciona el mercado mientras ejecutaban esas actividades. Ese ciclo de aprendizaje práctico, que siempre fue fundamental para el desarrollo profesional, está siendo interrumpido antes incluso de comenzar.
Los líderes de tecnología ya venían advirtiendo sobre esto
McDermott no es el primer ejecutivo de peso en hacer sonar esta alarma. Líderes con asiento en primera fila de la revolución de la IA vienen hablando sobre el impacto de esta tecnología en el empleo desde hace tiempo, y las declaraciones son cada vez más contundentes.
Geoffrey Hinton, considerado el padrino de la inteligencia artificial, advirtió que el desempleo va a crecer porque las personas ricas van a usar IA para sustituir trabajadores. Dario Amodei, CEO de Anthropic, previó que la mitad de los empleos de oficina serán automatizados para 2030. Y Sam Altman, líder de OpenAI, dijo que la tecnología ya les quita el sueño a los profesionales de nivel inicial, comparando la capacidad actual de la IA con la de un pasante que puede trabajar unas horas, pero que pronto funcionará como un ingeniero de software experimentado capaz de trabajar durante días seguidos.
Estas no son voces aisladas ni opiniones de personas ajenas al tema. Son los propios creadores y operadores de las herramientas que están transformando el mercado laboral. Cuando quienes construyen la tecnología dicen que va a impactar profundamente el empleo, es razonable prestar atención. 😬
Los números ya muestran el impacto
Mientras las proyecciones generan debate, los datos que ya están disponibles confirman que el cambio no es solo teórico. Desde que ChatGPT conquistó el mundo en 2022, las ofertas de empleo publicadas en Estados Unidos se desplomaron casi un 32%, según un análisis de datos del Federal Reserve realizado en noviembre de 2025.
En febrero de 2026, la economía estadounidense eliminó inesperadamente 92 mil puestos de trabajo, marcando la mayor caída desde octubre del año anterior. Y los informes más recientes no trajeron motivos para el optimismo entre quienes buscan su primer empleo.
Para los jóvenes sin experiencia, el panorama es aún más desafiante. Según un informe de Kickresume, cerca del 58% de los estudiantes de la Gen Z que se graduaron en 2024 y 2025 todavía estaban buscando su primer empleo. Para ponerlo en perspectiva, solo el 25% de los graduados millennials y de la generación X enfrentaron la misma situación en años anteriores.
Las vacantes publicadas en la plataforma Handshake, enfocada en talentos en inicio de carrera, también cayeron más del 16% entre agosto de 2024 y agosto de 2025. Al mismo tiempo, el número promedio de postulaciones por vacante subió un 26%. Es decir, menos vacantes y más gente compitiendo por cada una de ellas. La cuenta no cierra para quienes están entrando ahora.
Hasta el sector de tecnología está retrocediendo en la contratación de júniors
Si existe un sector donde la contratación de jóvenes talentos directamente desde la universidad siempre fue tradición, ese sector es el de tecnología. Las grandes empresas de tech solían montar programas robustos de trainees y pasantías, atrayendo a los mejores alumnos con salarios altos y planes de carrera agresivos. Pero hasta eso está cambiando.
Según un informe de 2025 de la firma de venture capital SignalFire, la contratación de recién graduados en las 15 mayores empresas de tecnología cayó más del 50% desde 2019. Antes de la pandemia, los graduados de la Gen Z representaban el 15% de las contrataciones de las Big Techs. Ahora, esa porción bajó a apenas el 7%.
Hay un debate entre líderes sobre si esta retracción refleja la automatización por IA o una corrección natural del exceso de contrataciones hechas durante la pandemia. Pero en un punto la mayoría coincide: los empleos de nivel inicial son los más vulnerables a la inteligencia artificial.
J. Scott Davis, vicepresidente asistente del Federal Reserve de Dallas, reforzó esta percepción al argumentar que los trabajadores jóvenes poseen principalmente conocimiento teórico, fácilmente automatizable por herramientas de IA, a diferencia de la experiencia práctica acumulada a lo largo de años de trabajo. En sus palabras, los retornos sobre la experiencia profesional están aumentando en ocupaciones expuestas a la IA, y los jóvenes con conocimiento predominantemente codificable y experiencia limitada probablemente van a enfrentar mercados laborales desafiantes.
La Gen Z en el centro de una tormenta perfecta
La Gen Z creció con tecnología en las manos. Son personas que usan aplicaciones, redes sociales y herramientas digitales con una naturalidad que a generaciones anteriores les llevó años desarrollar. Pero existe una diferencia importante entre consumir tecnología y trabajar profesionalmente con ella dentro de un entorno corporativo.
Saber usar TikTok o editar un video en el celular es muy diferente de saber cómo configurar un agente de IA, interpretar los outputs que genera, identificar errores en el razonamiento del modelo o integrar esas herramientas dentro de un flujo de trabajo real. Esa distinción es exactamente lo que el mercado está empezando a exigir, y muchos graduados llegan a su primer empleo sin esa habilidad desarrollada de forma práctica.
Otro factor que complica la situación es que los profesionales más experimentados se están adaptando a las herramientas de IA más rápido de lo que se imaginaba. Un profesional sénior que aprende a usar bien un agente de inteligencia artificial puede entregar el trabajo que antes se dividía entre él y dos o tres asistentes júnior. Esto reduce la demanda de mano de obra menos experimentada, no porque esos jóvenes sean menos capaces, sino porque la ecuación económica cambió. Para las empresas, tiene más sentido invertir en un profesional que ya conoce el negocio y que ahora también domina las herramientas de automatización que contratar un equipo grande de recién graduados que todavía necesitan tiempo y capacitación extensiva.
Lo que convierte este escenario en una verdadera tormenta perfecta es que la formación universitaria tradicional todavía no ha acompañado la velocidad de este cambio. Los planes de estudio académicos, en gran parte, siguen formando profesionales para un mercado que está dejando de existir en la forma en que se conocía. Mientras tanto, las empresas ya operan a un ritmo completamente diferente, exigiendo profesionales que sepan trabajar con la IA y no simplemente al lado de ella. Esa brecha entre lo que la universidad entrega y lo que el mercado espera se transformó en uno de los mayores obstáculos para quienes intentan dar el primer paso en su carrera hoy. 🎯
El riesgo a largo plazo que las empresas están ignorando
Del lado corporativo, el mensaje de McDermott también carga un peso que no se puede descartar. Dejar de contratar graduados porque la IA resuelve parte del trabajo puede parecer eficiente a corto plazo, pero crea un problema serio en el horizonte de cinco a diez años.
Los líderes sénior de hoy fueron los júniors de ayer. Aprendieron el negocio cometiendo errores, recibiendo feedback y siendo orientados por quienes ya tenían experiencia. Si ese pipeline de formación interna se interrumpe por cuenta de la automatización, las empresas van a mirar sus cuadros de liderazgo en el futuro y se darán cuenta de que hay un vacío enorme de profesionales con conocimiento institucional y vivencia práctica para conducir equipos y tomar decisiones estratégicas.
La inteligencia artificial no sustituye ese ciclo de desarrollo humano. Puede acelerarlo y hacerlo más eficiente, pero no puede existir sin él. Una empresa que no forma nuevos talentos hoy está, en la práctica, comprometiendo su propia capacidad de liderazgo en el futuro.
Qué cambia el resultado de esta ecuación
Sería un error ver este escenario como una sentencia definitiva para los graduados de la Gen Z. Lo que está sucediendo es una reconfiguración profunda del mercado laboral, y no un cierre total de puertas. Las oportunidades se están desplazando hacia áreas donde la IA todavía necesita supervisión humana, donde el juicio crítico, la creatividad y la capacidad de relacionarse con personas hacen una diferencia real.
Sectores como salud, educación, investigación, diseño estratégico y gestión de personas siguen demandando habilidades que ningún modelo de lenguaje puede replicar con la misma profundidad y sensibilidad humana. El desafío está en identificar esos espacios y posicionarse en ellos con intencionalidad y preparación.
Para los jóvenes que están a punto de entrar al mercado, el panorama exige una postura diferente en relación con su propio desarrollo profesional. Esperar que la universidad haya proporcionado todas las herramientas necesarias es una apuesta arriesgada en este momento. Algunas competencias se volvieron prácticamente obligatorias:
- Aprender a usar herramientas de IA de forma práctica y aplicada en el contexto profesional
- Entender cómo funcionan los modelos de lenguaje, qué hacen bien y dónde suelen equivocarse
- Desarrollar habilidades que la automatización no puede replicar, como pensamiento crítico, comunicación interpersonal y resolución creativa de problemas
- Buscar experiencias prácticas lo antes posible, ya sea a través de pasantías, proyectos voluntarios o trabajos freelance
- Mantenerse actualizado sobre los cambios en el mercado y adaptar el plan de carrera conforme el panorama evoluciona
No se trata de convertirse en desarrollador o científico de datos. Se trata de tener la familiaridad suficiente con la tecnología para trabajar bien con ella en el día a día, independientemente del área de actuación.
El desempleo entre graduados de la Gen Z llegando al 30% no es una fatalidad inevitable, pero es un escenario que se vuelve cada vez más probable si el mercado, las universidades y los propios jóvenes no responden a esta transformación con la urgencia que merece. La inteligencia artificial llegó para quedarse, los agentes van a seguir avanzando, y la automatización va a continuar eliminando las capas más básicas de muchas funciones corporativas. Lo que cambia el resultado de este proceso es la capacidad de adaptación, tanto de las instituciones como de los individuos que necesitan navegar en este nuevo mercado. 💡
