Cerebras apunta a captar US$ 3,5 mil millones en su IPO en el Nasdaq y enciende la disputa por los chips de IA
La carrera por los chips de inteligencia artificial se está calentando de verdad, y Cerebras llegó con todo para disputar un lugar destacado en esta pelea.
La fabricante estadounidense de chips para IA presentó los documentos actualizados para su IPO en el Nasdaq, apuntando a una captación de hasta US$ 3,5 mil millones. El plan es vender 28 millones de acciones, con un precio estimado entre US$ 115 y US$ 125 cada una, de acuerdo con el prospecto actualizado enviado el lunes. Si la oferta alcanza el tope de esa franja, la empresa podría llegar a una capitalización de mercado de hasta US$ 26,6 mil millones con base en las acciones en circulación.
No es poca cosa, ¿verdad?
Para tener una idea, en febrero de este año la empresa ya había recibido una valoración de US$ 23 mil millones en una ronda de inversión Serie H que contó con la participación de AMD (Advanced Micro Devices) como una de las inversionistas.
Y con un contrato multimillonario con OpenAI bajo el brazo y cifras de ingresos creciendo con fuerza, Cerebras llega al mercado con una propuesta bastante diferente a la de la mayoría: ser una alternativa real a las GPUs de Nvidia en el ecosistema de IA.
Vamos a entender todo sobre este movimiento 👇
Qué es Cerebras y por qué importa tanto
Cerebras Systems fue fundada en 2016 con un objetivo bastante claro: crear chips de inteligencia artificial que pudieran hacer lo que las GPUs tradicionales simplemente no logran hacer con la misma eficiencia. La empresa apostó por una arquitectura completamente diferente a la convencional, desarrollando lo que ella llama WSE, o Wafer-Scale Engine, que es básicamente el chip de silicio más grande jamás producido a escala comercial en el mundo. Para tener una noción del tamaño de esta ingeniería, el chip de Cerebras ocupa un wafer entero de silicio, mientras que las GPUs de Nvidia utilizan apenas una fracción de ese mismo wafer. Esto significa muchos más núcleos de procesamiento, mucha más memoria integrada y, en muchos escenarios, un rendimiento considerablemente superior para entrenar modelos grandes de lenguaje y otras cargas de trabajo de IA.
Este diferencial técnico no es solo marketing. Cuando necesitas entrenar un modelo de lenguaje con miles de millones de parámetros, la latencia y la transferencia de datos entre chips diferentes se convierten en cuellos de botella serios. Con el WSE de Cerebras, buena parte de ese problema simplemente deja de existir, porque todo está integrado en un único chip. Esto acelera el entrenamiento de modelos de IA de forma significativa y reduce la complejidad de la infraestructura necesaria para realizar ese trabajo. Es exactamente por eso que grandes actores del sector, incluyendo la propia OpenAI, vieron valor en la tecnología de la empresa y firmaron alianzas y contratos relevantes con ella a lo largo de los últimos años.
Además, Cerebras no se quedó quieta solo desarrollando hardware. La empresa construyó un ecosistema de software alrededor de sus chips, facilitando la integración con frameworks populares de machine learning como PyTorch. Esto es fundamental, porque de nada sirve tener el hardware más potente del mundo si los desarrolladores no pueden usarlo de forma práctica en el día a día. Con esa combinación de hardware innovador y soporte de software robusto, Cerebras se posicionó como una alternativa seria y técnicamente competente en un mercado que, hasta hace poco, era prácticamente un monopolio de Nvidia.
El IPO y lo que está en juego con este aumento de capital
Salir a bolsa no es una decisión simple, especialmente en un mercado tan volátil como el de tecnología. Pero Cerebras parece haber calculado bien el timing de esta jugada. El IPO en el Nasdaq llega en un momento en que el interés global por infraestructura de inteligencia artificial está en máximos históricos, con gobiernos, grandes empresas y startups compitiendo por acceso a chips y capacidad computacional. Al presentar los documentos para la oferta pública inicial, Cerebras envía una señal al mercado de que está lista para escalar sus operaciones de forma significativa y que necesita capital para ello, capital que el aumento de capital vía IPO puede proporcionar de manera bastante eficiente.
Las cifras de la oferta son impresionantes por sí solas. Con 28 millones de acciones puestas a la venta en una franja de precio entre US$ 115 y US$ 125, la empresa puede captar hasta US$ 3,5 mil millones solamente con esta oferta. Además, la empresa reservó una opción para vender 4,2 millones de acciones adicionales a los underwriters después del IPO, lo que podría generar otros US$ 525 millones en ingresos en el tope de la franja de precio. Ese dinero debería destinarse principalmente a expandir la capacidad de producción de chips, invertir en investigación y desarrollo de próximas generaciones de hardware y fortalecer el equipo de ingeniería y ventas. Es el tipo de capital que puede marcar la diferencia entre ser un jugador relevante y convertirse en uno de los pilares de la infraestructura de IA global.
Vale recordar que este no es el primer intento de Cerebras de salir a bolsa. La empresa buscó el IPO en 2024, pero terminó retirando los documentos posteriormente, en un momento en que su modelo de negocio estaba migrando de la venta directa de hardware a la operación de un servicio de nube basado en sus propios chips. En abril de este año, Cerebras volvió a presentar la solicitud de IPO por segunda vez, esta vez aparentemente con más confianza en los fundamentos del negocio y en el apetito de los inversores por empresas vinculadas al ecosistema de inteligencia artificial.
Un dato importante es que Andrew Feldman, cofundador y CEO de Cerebras, no está vendiendo acciones en esta oferta. Tras el IPO, mantendrá 10,3 millones de acciones, que podrían valer hasta US$ 1,28 mil millones en el tope de la franja de precio, según los documentos presentados ante la SEC. Esto transmite un mensaje fuerte al mercado: el fundador cree en el valor a largo plazo de la empresa y no está buscando una salida rápida.
Los números que sustentan la apuesta de los inversores
Uno de los factores más relevantes para cualquier IPO es la capacidad de la empresa de demostrar crecimiento real de ingresos, y Cerebras entrega exactamente eso. Los ingresos del cuarto trimestre de la empresa crecieron aproximadamente un 76% interanual, alcanzando US$ 510 millones. Más impresionante aún, la empresa registró US$ 87,9 millones en utilidad neta en el período, algo poco común para empresas de tecnología de alto crecimiento que suelen priorizar la expansión sobre la rentabilidad en las etapas iniciales.
Estas cifras cobran aún más peso cuando se comparan con el panorama general del mercado de IPOs tecnológicos en los últimos años. Relativamente pocas empresas de tecnología salieron a bolsa desde que los bancos centrales alrededor del mundo subieron las tasas de interés en 2022 para combatir la inflación, lo que hizo que los inversores perdieran interés en empresas que no generan ganancias. Pero con el auge de los productos de IA generativa, como ChatGPT de OpenAI, el apetito por empresas vinculadas a la inteligencia artificial volvió con toda la fuerza.
Un ejemplo de esto es CoreWeave, competidora de Cerebras que opera con el modelo de alquiler de GPUs de Nvidia como servicio de nube. CoreWeave, aun siendo deficitaria, captó US$ 1,5 mil millones en su IPO el año pasado. Si una empresa que todavía no genera ganancias logró levantar ese volumen de capital, la expectativa es que Cerebras, con sus cifras de ingresos crecientes y resultado positivo, pueda atraer un interés aún mayor de los inversores institucionales. 🚀
El contrato multimillonario con OpenAI
Quizá el mayor as bajo la manga de Cerebras en el momento en que sale al mercado sea el contrato firmado con OpenAI en enero de este año. La empresa se comprometió a proporcionar hasta 750 megavatios de poder computacional de IA para OpenAI hasta 2028, en una transacción valorada en más de US$ 20 mil millones. Este es el tipo de acuerdo que transforma a una empresa de nicho en un jugador estratégico de primera línea en el sector.
Tener a OpenAI como cliente principal es una validación técnica y comercial difícil de superar. OpenAI es posiblemente la empresa más exigente del mundo en lo que respecta a infraestructura de IA, operando algunos de los modelos de lenguaje más grandes del planeta. Si la tecnología de Cerebras es lo suficientemente buena para atender las demandas de OpenAI a escala, eso envía una señal clara a todo el resto del mercado de que estos chips funcionan de verdad, en condiciones reales de producción y bajo presión intensa.
OpenAI incluso ya reveló el primer modelo de IA corriendo en chips Cerebras, reforzando que esta alianza va mucho más allá de un acuerdo comercial en papel. Es una integración técnica profunda que involucra adaptación de software, optimización de modelos y colaboración en ingeniería entre ambas empresas.
Cerebras vs. Nvidia: la pelea por los chips de IA
Decir que Nvidia domina el mercado de chips para inteligencia artificial es casi un eufemismo. La empresa californiana controla una porción estimada entre el 70% y el 80% del mercado de GPUs para centros de datos de IA, y sus chips H100 y H200 se convirtieron prácticamente en sinónimo de infraestructura de IA de alto rendimiento. Cualquier empresa que quiera disputar espacio en este mercado necesita presentar algo muy diferente y muy bueno para convencer a los clientes de migrar o dividir sus presupuestos. Cerebras hizo exactamente eso, apostando por una arquitectura radicalmente diferente que entrega ventajas específicas en determinados tipos de cargas de trabajo, especialmente en el entrenamiento de modelos grandes de lenguaje natural.
La gran ventaja competitiva de Cerebras está en la capacidad de procesar modelos con muchos parámetros de forma más eficiente que un clúster de GPUs conectadas por red. Cuando usas varias GPUs juntas, una parte significativa del tiempo de procesamiento se consume en la comunicación entre ellas, transfiriendo datos de una a otra. Con el WSE, esa comunicación ocurre dentro del propio chip, lo que elimina gran parte de ese cuello de botella. En benchmarks divulgados por la propia empresa, el WSE-3, la versión más reciente del chip, presentó resultados de rendimiento por vatio bastante competitivos en relación con las soluciones de Nvidia, especialmente en tareas de inferencia y entrenamiento de modelos de lenguaje a gran escala.
Por supuesto, Nvidia no se queda quieta. La empresa sigue lanzando nuevas generaciones de hardware a un ritmo acelerado y construyendo un ecosistema de software, CUDA, que es extremadamente difícil de replicar por cualquier competidor, justamente porque se fue construyendo a lo largo de más de una década y hoy es la base sobre la cual la mayoría de los frameworks de IA fue desarrollada. Pero Cerebras no necesita vencer a Nvidia en todos los segmentos para ser rentable y exitosa. Basta con conquistar una porción del mercado que esté bien alineada con sus puntos fuertes, y con el crecimiento explosivo del sector de inteligencia artificial, incluso una porción pequeña de este mercado representa un volumen de negocio extraordinariamente grande. Es ahí donde la apuesta del IPO empieza a tener todo el sentido. 💡
El contexto del mercado de IPOs tecnológicos
El mercado de ofertas públicas iniciales en el sector tecnológico pasó por un período de sequía significativa en los últimos años. Desde que los bancos centrales elevaron las tasas de interés en 2022 para combatir la inflación, el entusiasmo de los inversores por empresas de tecnología que aún no generaban ganancias cayó de forma considerable. Este ambiente más restrictivo hizo que muchas empresas pospusieran sus planes de salida a bolsa, prefiriendo permanecer en el mercado privado hasta que las condiciones mejoraran.
La IA generativa cambió completamente esa dinámica. El éxito arrollador de ChatGPT y de otros productos basados en grandes modelos de lenguaje creó una ola de entusiasmo que reavivó el interés de los inversores por cualquier empresa que estuviera posicionada para beneficiarse de esta tendencia. De repente, empresas como CoreWeave, que alquila GPUs de Nvidia como servicio de nube, lograron realizar IPOs multimillonarios incluso sin presentar ganancias. Cerebras, que combina crecimiento de ingresos con rentabilidad real, llega a este escenario en una posición aún más favorable para atraer capital.
El hecho de que Cerebras haya intentado salir a bolsa en 2024 y después haya dado marcha atrás también demuestra cierta madurez estratégica. En lugar de forzar una cotización en condiciones desfavorables, la empresa esperó hasta que su modelo de negocio estuviera más consolidado, incluyendo la transición hacia la operación de servicio en la nube basado en sus propios chips, y hasta que tuviera contratos de peso, como el de OpenAI, para presentar a los inversores. Esa paciencia podría ser recompensada con una recepción más positiva del mercado en este segundo intento.
Lo que viene para Cerebras
Con el capital levantado en el IPO, la expectativa es que Cerebras acelere bastante el desarrollo de nuevos productos y expanda su presencia global. La empresa ya tiene relaciones establecidas con socios de fabricación, incluyendo a TSMC, la mayor fabricante de chips del mundo en tecnología de punta, y debería seguir invirtiendo en la próxima generación del WSE para mantener la ventaja tecnológica frente a los competidores. Además, el dinero puede utilizarse para ampliar el portafolio de soluciones en la nube de la empresa, haciendo que el acceso a los chips Cerebras sea más accesible para empresas que no tienen la capacidad de comprar el hardware directamente, un movimiento que puede abrir mercados completamente nuevos para la compañía.
La participación de AMD como inversionista en la última ronda antes del IPO también es una señal interesante. AMD y Nvidia son competidoras directas en el mercado de GPUs, así que el interés de AMD en Cerebras puede significar diferentes cosas: puede ser una apuesta estratégica en una tecnología complementaria, una jugada para tener acceso a propiedad intelectual relevante o simplemente una decisión de inversión basada en el potencial de retorno. Independientemente de la motivación, el hecho de que una gran empresa de semiconductores haya apostado dinero en Cerebras añade una capa más de credibilidad a la empresa en el momento en que busca ganarse la confianza de los inversores públicos.
El panorama general para el sector de chips de inteligencia artificial es de crecimiento acelerado en los próximos años. Analistas proyectan que el mercado global de chips para IA podría superar los US$ 300 mil millones para finales de esta década, impulsado por la adopción creciente de modelos de lenguaje generativo, sistemas de visión por computadora, automatización industrial y una serie de otras aplicaciones que demandan poder computacional intenso. Para Cerebras, estar posicionada como una alternativa sólida en este mercado en expansión, con tecnología propia, clientes validados y ahora capital del mercado abierto, es una combinación que coloca a la empresa en una posición bastante interesante para los próximos capítulos de esta historia. 😎
