OpenAI no cumplió sus metas de usuarios e ingresos — ¿y ahora, la empresa se está quedando atrás en la carrera de la IA?
OpenAI ya venía enfrentando un período turbulento por el proceso judicial que Elon Musk interpuso contra la empresa. Pero ahora, un nuevo problema apareció, y esta vez viene desde adentro.
Un informe publicado por el Wall Street Journal, citando fuentes anónimas, reveló que la compañía no logró cumplir sus propias metas internas de usuarios e ingresos, arrojando una luz muy diferente sobre el futuro de la empresa que, hasta hace poco, parecía intocable en el mercado de inteligencia artificial. 🤔
Y ojo, no estamos hablando de cualquier meta.
OpenAI se había comprometido internamente a alcanzar mil millones de usuarios activos semanales en ChatGPT para finales de 2025 — un número que nunca fue anunciado públicamente y que todavía está lejos de alcanzarse. Para empeorar las cosas, la empresa habría visto parte de sus usuarios migrando hacia rivales.
Mientras tanto, competidores como Google Gemini y Anthropic Claude avanzan con fuerza, especialmente en el segmento corporativo, que es exactamente donde está el dinero grande.
Entonces la pregunta del millón es: ¿OpenAI está perdiendo terreno en la carrera por el liderazgo en IA?
Vamos a entender qué está pasando de verdad. 👇
Los números que OpenAI prefería no mostrar
De acuerdo con el informe del Wall Street Journal, OpenAI definió metas ambiciosas para 2025 que simplemente no se cumplieron. La empresa esperaba cerrar el año con una base gigantesca de usuarios activos semanales, algo en torno a mil millones de personas utilizando ChatGPT cada semana. Para ponerlo en perspectiva, ChatGPT tiene hoy cerca de 400 millones de usuarios semanales, según datos públicos de la propia compañía. Ya es impresionante, pero está bastante por debajo de lo que se prometió internamente. Esa diferencia representa una brecha enorme entre la narrativa que la empresa proyecta hacia el mercado y la realidad entre bastidores.
En el lado de los ingresos, el panorama también es incómodo. OpenAI habría proyectado facturaciones que no se concretaron dentro del plazo esperado, lo cual es una señal importante para quienes siguen el sector de cerca. Esto no significa que la empresa esté en quiebra — ni de lejos. ChatGPT Plus, los planes corporativos y las APIs para desarrolladores siguen generando ingresos considerables. Pero cuando una empresa del tamaño y la visibilidad de OpenAI no cumple sus propias proyecciones internas, inevitablemente surgen cuestionamientos sobre el ritmo de crecimiento y la capacidad de sostener la trayectoria que se prometió a inversores y socios estratégicos.
Y en un entorno donde el dinero está fluyendo con fuerza hacia el sector de inteligencia artificial, cualquier tropiezo llama la atención.
Preocupaciones internas con costos e infraestructura
El informe trajo un detalle que llamó bastante la atención: Sarah Friar, CFO de OpenAI, habría expresado preocupación a otros ejecutivos sobre la capacidad de la empresa de cumplir futuros contratos de computación al ritmo actual de negocio. En otras palabras, si los ingresos no crecen como se esperaba, se complica bastante financiar la infraestructura monumental que los modelos de IA de punta exigen.
Además, miembros del consejo de la empresa habrían comenzado a reexaminar los planes de centros de datos de OpenAI. Sam Altman abrazó ambiciones enormes de expandir la capacidad computacional de la compañía, pero la realidad tocó la puerta: la empresa ya tuvo que retroceder en parte de sus planes de construir clústeres de centros de datos propios, enfrentando resistencia de potenciales acreedores.
Tanto Altman como Friar dijeron al Wall Street Journal que cualquier sugerencia de que la empresa reduciría inversiones en poder computacional sería ridícula. Pero la existencia de estas discusiones internas ya es, por sí sola, una señal de que no todo va tan bien como la narrativa pública de la empresa sugiere. 😬
La relación con Microsoft también está cambiando
Para hacer el escenario aún más complejo, OpenAI está reestructurando su relación con Microsoft, que históricamente fue su mayor respaldo e principal inversora. Las dos compañías anunciaron recientemente que OpenAI pasaría a tener libertad para ofrecer sus modelos en otros proveedores de nube, sin quedar restringida al ecosistema Azure de Microsoft.
A cambio, sin embargo, un acuerdo importante de reparto de ingresos entre ambas empresas será reducido. OpenAI afirma que esto le da más flexibilidad de negocio, pero no todo el mundo está convencido.
Martin Peers, de The Information, cuestionó esa premisa, señalando que no está claro si los clientes de AWS de Amazon, por ejemplo, estarían dispuestos a migrar de Claude — que ya funciona de forma nativa en la plataforma — hacia modelos de OpenAI. Es decir, la libertad conquistada puede no traducirse automáticamente en crecimiento real de ingresos, al menos no en el corto plazo.
Esta renegociación es una apuesta arriesgada. Microsoft sigue siendo un vector crucial de distribución para OpenAI, con el Copilot llegando a cientos de millones de computadoras con Windows y al paquete Office. Tocar esa dinámica mientras los números internos no están cuadrando es un movimiento que requiere mucha confianza — o necesidad. 📊
La competencia no está esperando
Mientras OpenAI lidia con sus desafíos internos, el resto del mercado de inteligencia artificial avanza a ritmo acelerado. Google, con Gemini, tiene una ventaja estructural enorme: integración nativa con Gmail, Google Docs, Google Meet y toda la suite de productos que miles de millones de personas ya usan en su día a día. Esto significa que Gemini no necesita convencer al usuario de adoptar una nueva herramienta — simplemente aparece donde el usuario ya está. Esa estrategia de distribución es extremadamente poderosa y representa un desafío real para ChatGPT, que todavía depende mucho de la adquisición orgánica y de alianzas puntuales para hacer crecer su base.
Anthropic, por su parte, ha apostado fuerte por el segmento corporativo con Claude, y los resultados están dando de qué hablar. Empresas de tecnología, consultoras y despachos de abogados están adoptando Claude como herramienta interna, atraídas principalmente por la reputación del modelo en términos de seguridad, alineamiento y calidad en las respuestas para tareas complejas. El informe del Wall Street Journal confirma este movimiento, señalando que OpenAI ha visto usuarios migrando hacia competidores.
El segmento B2B es justamente donde el ticket promedio es más alto y donde la fidelización tiende a ser mayor, lo que convierte este movimiento de Anthropic en algo especialmente estratégico en el juego a largo plazo. OpenAI reconoció indirectamente este desafío al redoblar esfuerzos para hacer que su Codex, herramienta de programación con IA, sea más competitivo frente a Claude Code de Anthropic.
Además, jugadores como Meta, con Llama, y empresas más pequeñas con modelos open-source, están fragmentando aún más el mercado. La idea de que OpenAI sería la única opción viable para quien quiere implementar inteligencia artificial de calidad quedó atrás. Hoy, un desarrollador o una empresa tiene una gama real de opciones, con modelos que corren localmente, sin costo de API, y con rendimiento competitivo en varias categorías de tareas. Esto presiona los márgenes y complica la ecuación de crecimiento que OpenAI necesita resolver. 📉
La cuestión del IPO flota en el ambiente
Otro punto fundamental de esta historia es el IPO. Algunos ejecutivos de OpenAI quieren llevar la empresa a bolsa antes de que termine el año. Con las metas de usuarios e ingresos sin cumplirse, esa ambición se vuelve naturalmente más difícil de concretar.
El mercado ya reaccionó. Acciones de empresas vinculadas a OpenAI, como SoftBank y Oracle, cayeron tras la publicación del informe del Wall Street Journal, según Bloomberg. Cuando el mercado financiero empieza a poner precio a las preocupaciones sobre una empresa antes incluso de que salga a bolsa, eso es una señal de que la confianza necesita recuperarse rápidamente.
Para un IPO exitoso, los inversores necesitan creer en la trayectoria de crecimiento sostenible de la compañía. Revelar que las metas internas no se cumplieron justo en el período previo a una posible salida a bolsa es, como mínimo, una complicación considerable. OpenAI va a necesitar demostrar en los próximos trimestres que puede revertir esta tendencia si quiere mantener el cronograma de cotización en bolsa. 💰
OpenAI todavía tiene cartas bajo la manga
A pesar de todo este panorama desafiante, es importante reconocer que la empresa no está parada. La semana anterior a la publicación del informe, OpenAI lanzó un nuevo modelo de IA que, según la empresa, supera benchmarks importantes en diversas categorías. Este es un movimiento relevante porque, al final del día, la calidad de los modelos sigue siendo el principal diferencial competitivo en este mercado.
La empresa también ha invertido en expandir el ecosistema de ChatGPT con nuevas funcionalidades, como navegación web, generación de imágenes con DALL-E integrado, análisis de archivos y memoria a largo plazo — funcionalidades que hacen la herramienta más útil para el día a día de los usuarios. Cada una de estas adiciones aumenta el llamado stickiness del producto, es decir, la tendencia del usuario a permanecer en la plataforma porque encuentra más valor en ella con el paso del tiempo.
La alianza con Microsoft, aunque renegociada, sigue siendo un vector importante de distribución. El Copilot integrado en Windows y en Office alcanza cientos de millones de máquinas alrededor del mundo, y esa capilaridad puede ser el principal motor de crecimiento de la base de usuarios en los próximos meses, siempre que la integración se ejecute bien.
Qué significa esto para el futuro de OpenAI
Vale dejar claro que no cumplir una meta interna no es lo mismo que estar en crisis. Toda empresa define metas agresivas justamente para desafiarse a sí misma, y el hecho de que OpenAI haya llegado a 400 millones de usuarios semanales ya es, por sí solo, un logro sin precedentes en la historia de la tecnología de consumo. Ningún producto digital creció tan rápido como ChatGPT en sus primeros años, y eso todavía pesa mucho a la hora de evaluar la salud de la empresa.
El problema real no es el número absoluto, sino la diferencia entre lo que se prometió internamente y lo que se entregó, especialmente en un momento en que la empresa necesita credibilidad para cerrar rondas de inversión, conquistar contratos corporativos a largo plazo y eventualmente salir a bolsa.
El contexto general tampoco ayuda. OpenAI está en medio de un proceso de reestructuración societaria, intentando convertir su estructura sin fines de lucro en una empresa con fines de lucro de verdad — algo esencial para seguir captando los miles de millones de dólares que el desarrollo de modelos de IA de punta exige. Con investigaciones regulatorias, la batalla judicial con Elon Musk, la renegociación con Microsoft y ahora la revelación de las metas incumplidas, la presión sobre el liderazgo de la empresa, especialmente sobre Sam Altman, es bastante real.
¿Momento de inflexión o solo un tropiezo?
La verdad es que todavía es pronto para decretar algo definitivo sobre el futuro de OpenAI. La empresa sigue siendo la referencia más reconocida del mercado de inteligencia artificial para el público general, tiene capital, tiene talento y tiene una base de usuarios que poquísimas empresas de tecnología lograron construir tan rápidamente.
Lo que el informe del Wall Street Journal hace, en la práctica, es quitarle un poco de brillo a la narrativa de invencibilidad que rodeaba a la compañía, mostrando que, como cualquier empresa, OpenAI también se equivoca, también subestima desafíos y también necesita ajustarse a la realidad del mercado.
Pero quizás el mayor desafío de OpenAI en este momento sea de percepción. El mercado, los inversores y la prensa especializada comenzaron a mirar con más escepticismo las narrativas de la empresa, y eso es algo que no se resuelve solo con un nuevo modelo o una actualización de producto. La confianza se reconstruye con consistencia, con entregas que correspondan a lo que se prometió y con transparencia sobre los desafíos reales.
El sector de inteligencia artificial está lo suficientemente maduro para entender que un momento difícil no define una trayectoria entera. Pero también está lo suficientemente exigente para cobrar resultados reales a quien se posiciona como líder. OpenAI tiene los recursos para dar vuelta a esta situación, pero va a necesitar entregar más que promesas brillantes.
El mercado quiere ver que los números cuadren. 🎯
