SoftBank prepara una OPI de 100 mil millones de dólares para Roze AI, su nueva apuesta en robótica e infraestructura de IA
SoftBank está moviendo otra pieza importante en el tablero de la tecnología global. La empresa japonesa está preparando el lanzamiento de Roze AI, un nuevo negocio que promete reunir robótica, construcción de centros de datos e infraestructura de inteligencia artificial en una sola empresa que cotizará en bolsa.
¿Suena ambicioso? Es porque lo es.
Según el Wall Street Journal, algunos ejecutivos de la compañía esperan sacar la empresa a bolsa en el segundo semestre de 2026, aunque la OPI podría posponerse hasta 2027. La meta de valoración es de 100 mil millones de dólares, y el plan incluye activos que SoftBank ya adquirió en los últimos meses, como la división de robótica de ABB por 5.400 millones de dólares, Ampere Computing por 6.500 millones de dólares y DigitalBridge por 3.000 millones de dólares. SoftBank también podría agregar más terrenos, activos energéticos y de infraestructura, pero la unidad de energía debería mantenerse separada.
Pero hay un detalle importante: hasta ahora, Roze AI no tiene ningún producto lanzado, no tiene plan de ingresos divulgado y no tiene fecha oficial de OPI confirmada.
Lo que existe es una meta arriesgada, un analyst day programado para julio y el peso del nombre de Masayoshi Son detrás de todo esto. En el pasado, esa combinación a veces funcionó y a veces no.
Entonces, ¿qué sabemos realmente sobre este movimiento de SoftBank? Vamos a desglosar cada parte de esta historia. 👇
Qué es Roze AI y de dónde surgió
Roze AI no surgió de la nada. Es el resultado de una estrategia deliberada de SoftBank para consolidar activos que fueron adquiridos a lo largo de los últimos meses en un único vehículo corporativo orientado al mercado bursátil. La idea central es agrupar negocios que, por separado, ya serían relevantes, pero que juntos forman una propuesta de valor mucho más difícil de ignorar. Es como armar un rompecabezas donde cada pieza ya tenía peso propio, pero la imagen completa es lo que realmente llama la atención.
Entre los activos que entran en esta composición hay nombres que el mercado tecnológico reconoce bien. La división de robótica de ABB, adquirida por SoftBank por 5.400 millones de dólares, es una de las líderes globales en automatización industrial. Trae consigo décadas de desarrollo tecnológico y una base instalada significativa en fábricas alrededor del mundo, incluyendo brazos robóticos industriales utilizados en líneas de producción de diversos sectores.
Ampere Computing, comprada por 6.500 millones de dólares, está especializada en procesadores ARM para centros de datos. Complementa este portafolio con una propuesta de eficiencia energética que encaja perfectamente en el debate actual sobre consumo de energía en infraestructura de IA. Los chips de Ampere están diseñados para ofrecer alto rendimiento por vatio, algo cada vez más relevante a medida que los costos energéticos de los centros de datos se disparan con la demanda de procesamiento de modelos de lenguaje y otras cargas de trabajo de inteligencia artificial.
Por su parte, DigitalBridge, adquirida por 3.000 millones de dólares, añade la capa de gestión y desarrollo de infraestructura digital, incluyendo torres de telecomunicaciones y centros de datos. Esta empresa aporta experiencia operativa en la construcción y administración de activos físicos que son la columna vertebral de la economía digital.
Lo que une todas estas piezas es exactamente lo que Roze AI quiere representar: una empresa que no solo construye tecnología, sino que proporciona la base física y operativa sobre la cual la inteligencia artificial va a funcionar en los próximos años. Es una apuesta por la capa de infraestructura de la IA, un segmento que ha recibido inversiones multimillonarias de gigantes como Microsoft, Google y Amazon, pero que todavía carece de actores independientes con escala suficiente para competir a nivel global.
Los números detrás de las adquisiciones
Para dimensionar el tamaño de la apuesta que SoftBank está haciendo, vale la pena mirar los valores involucrados solo en las adquisiciones ya confirmadas. Sumando la compra de la división de robótica de ABB, de Ampere Computing y de DigitalBridge, son casi 15 mil millones de dólares en activos reunidos bajo el paraguas de Roze AI. Ese valor, por sí solo, ya posiciona a la nueva empresa entre las mayores operaciones de consolidación del sector tecnológico en los últimos años.
Pero SoftBank no pretende quedarse ahí. Según el informe del Wall Street Journal, la empresa japonesa podría agregar más terrenos, activos energéticos y otros componentes de infraestructura al portafolio de Roze AI. La excepción queda por cuenta de la unidad de energía, que debería mantenerse como operación separada. Esta decisión probablemente refleja la complejidad regulatoria del sector energético y la necesidad de mantener estructuras de gobernanza específicas para ese tipo de activo.
Para los inversionistas, la composición de estos activos crea un desafío interesante de valoración. Combinar IA, robótica y desarrollo de centros de datos en una única empresa pública es una idea complicada para analistas que ya tienen dificultad en ponerle precio a negocios establecidos de inteligencia artificial. Cada vertical tiene sus propios indicadores de desempeño, sus propios ciclos de mercado y sus propias dinámicas competitivas. Evaluar todo esto de forma integrada exige un enfoque que el mercado todavía está aprendiendo a construir.
La lógica detrás de la OPI de 100 mil millones de dólares
Cuando el número de 100 mil millones de dólares aparece asociado a una empresa que todavía no tiene producto lanzado ni ingresos divulgados, es natural que las cejas se levanten. Pero para entender la lógica detrás de esa valoración, hay que mirar el contexto más amplio del mercado de infraestructura de IA y el historial de la propia SoftBank en la construcción de tesis de inversión a largo plazo.
El mercado de centros de datos, por ejemplo, está en expansión acelerada. Estimaciones del sector apuntan a que la demanda global de capacidad de procesamiento debería crecer a un ritmo superior al 20% anual hasta finales de esta década, impulsada principalmente por la proliferación de modelos de lenguaje, sistemas de visión por computadora y automatización industrial. Cuando combinas eso con la robótica, que está dejando de ser un nicho de manufactura para convertirse en parte central de operaciones logísticas, hospitalarias y comerciales, la tesis empieza a tener más sentido. Roze AI estaría posicionada exactamente en la intersección de estas dos olas de crecimiento.
Además, la OPI no es solo una forma de captar capital. Para SoftBank, representa una oportunidad de crear liquidez para activos que necesitan un vehículo público para crecer de forma más autónoma. Masayoshi Son tiene un historial consistente de usar los mercados de capitales como palanca estratégica, y la salida a bolsa de Roze AI sigue esa lógica. La empresa se convertiría en una entidad independiente capaz de atraer inversionistas institucionales, cerrar alianzas estratégicas con mayor credibilidad y escalar operaciones con una velocidad que las estructuras privadas generalmente no permiten.
La valoración de 100 mil millones de dólares también refleja la cantidad de activos que SoftBank pretende transferir a Roze AI. No se trata solo de las tres adquisiciones ya anunciadas, sino de todo un ecosistema de terrenos, contratos de infraestructura y propiedad intelectual que puede agruparse bajo esta nueva estructura. El número final dependerá de cuántos activos efectivamente migren a la nueva empresa antes de la cotización.
Lo que todavía falta para que Roze AI despegue
Por más prometedora que sea la tesis, existen vacíos importantes que necesitan llenarse antes de cualquier euforia. La ausencia de un producto lanzado es el más evidente de todos. Hasta ahora, Roze AI existe más como concepto estratégico que como empresa operativa con ingresos, clientes y entregas concretas. El analyst day programado para julio será el momento en que SoftBank necesitará transformar intención en sustancia, presentando no solo la visión, sino los mecanismos reales mediante los cuales este negocio va a generar valor.
Otro punto de atención está en la integración de los activos. Reunir la división de robótica de ABB, Ampere Computing y DigitalBridge bajo un mismo paraguas no es una operación trivial. Cada uno de estos negocios tiene cultura corporativa propia, base de clientes específica y modelo de salida al mercado diferente. Crear cohesión operativa entre ellos mientras se prepara una OPI es un desafío de ejecución significativo, y el mercado va a observar de cerca si la gestión de Roze AI logra demostrar esa integración de forma creíble antes de la salida a bolsa.
También está la cuestión del timing del mercado. El ambiente para OPIs tecnológicas mejoró en relación con 2022 y 2023, pero todavía no volvió al nivel de exuberancia de 2021. Los inversionistas están más selectivos, exigiendo métricas más claras de crecimiento y un camino plausible hacia la rentabilidad. Una empresa que entra al mercado con una valoración de 100 mil millones de dólares sin historial de ingresos consolidado va a necesitar una narrativa muy bien construida y evidencias operativas sólidas para sostener ese número durante y después del proceso de OPI.
El historial de Masayoshi Son y el factor confianza
Cualquier conversación sobre una apuesta de 100 mil millones de dólares de SoftBank inevitablemente pasa por Masayoshi Son, el fundador y CEO de la empresa. Son es conocido por sus visiones grandiosas y por su disposición a hacer apuestas que el mercado considera demasiado arriesgadas. Algunas de esas apuestas, como la inversión inicial en Alibaba, se volvieron legendarias por el retorno generado. Otras, como los aportes en WeWork y diversas startups del Vision Fund que perdieron valor significativo, sirven como recordatorios de que la visión a largo plazo no siempre se traduce en resultados positivos.
Para Roze AI, el respaldo de Masayoshi Son es tanto un activo como un factor de riesgo. Es un activo porque atrae atención, abre puertas y le da a la empresa acceso a una red global de contactos y recursos que pocas organizaciones en el mundo pueden ofrecer. Es un factor de riesgo porque el mercado ya vio movimientos ambiciosos de Son que no se concretaron según lo planeado, y parte de los inversionistas podría adoptar una postura cautelosa ante una nueva gran apuesta sin métricas operativas concretas.
El analyst day de julio será crucial en ese sentido. Va a ser el primer momento en que Son y su equipo tendrán la oportunidad de presentar datos tangibles, metas de ingresos, estrategia de integración y una hoja de ruta que vaya más allá de la narrativa de visión de futuro. El mercado estará atento a cada detalle.
Por qué este movimiento importa para el ecosistema de IA
Independientemente de cómo se desenvuelva la OPI de Roze AI, el movimiento de SoftBank ya señala algo relevante para quienes siguen el sector de inteligencia artificial. La carrera por la infraestructura de IA se está volviendo tan intensa como la carrera por los modelos en sí, y quizás hasta más estratégica a largo plazo. Mientras el debate público todavía gira mucho en torno a quién tiene el modelo más capaz o la interfaz más usable, los grandes inversionistas están apostando a que el verdadero diferencial competitivo estará en quien controle las capas físicas sobre las cuales toda esta tecnología opera.
La robótica, en este contexto, deja de ser solo automatización industrial para convertirse en una extensión física de la inteligencia artificial. Robots que operan en centros de datos, que realizan mantenimiento predictivo en equipos críticos, que trabajan en conjunto con sistemas de IA para optimizar flujos logísticos en tiempo real — ese es el escenario que Roze AI parece querer abordar. Y si SoftBank logra ejecutar esa visión, no estaría solo creando una nueva empresa pública, sino potencialmente definiendo una nueva categoría de negocio en el mercado global de tecnología.
Para el ecosistema más amplio de startups y empresas de tecnología, la creación de Roze AI también puede generar efectos colaterales positivos. Una empresa pública enfocada en infraestructura de IA y robótica tiende a dinamizar toda la cadena de proveedores, desde fabricantes de componentes hasta empresas de software que desarrollan sistemas de control y gestión. Además, la existencia de un actor de este calibre puede validar tesis de inversión en etapas más tempranas, atrayendo más capital al sector en su conjunto.
Qué esperar en los próximos meses
El calendario de Roze AI tiene algunos hitos que merecen atención. El primero es el analyst day de julio, que debería funcionar como la primera gran presentación pública de la empresa y de su estrategia. Es en ese momento cuando SoftBank va a necesitar responder a las preguntas que el mercado ya está haciendo: cómo se van a integrar los activos, cuál es el modelo de ingresos, quién será el liderazgo ejecutivo y cuál es el cronograma realista para la OPI.
A partir de ahí, el segundo semestre de 2025 y el primer semestre de 2026 serán periodos de construcción. La empresa va a necesitar demostrar avances operativos, cerrar eventuales adquisiciones adicionales y construir una narrativa financiera que justifique la valoración proyectada. Si todo sale según lo planeado, la cotización podría ocurrir en el segundo semestre de 2026. Si hay retrasos en la integración o cambios en las condiciones de mercado, 2027 se convierte en el escenario más probable.
Lo que queda claro hasta aquí es que SoftBank no está haciendo una apuesta pequeña. Masayoshi Son rara vez lo hace. Y aunque los detalles todavía se están construyendo, la dirección que Roze AI señala — integrar robótica, computación e infraestructura física en un único vehículo de crecimiento — está muy alineada con hacia dónde se dirigen el dinero y la atención del mundo tech. El analyst day de julio será, sin duda, uno de los eventos más observados del segundo semestre de 2025. 🚀
